JOSÉ MIGUEL ARANDA LATORRE

José Miguel Aranda Latorre

José Miguel es un médico que habla poco, pero cuando habla, merece la pena escucharle. Sabe mucho de muchas cosas, en especial de salud y de cooperación sanitaria, y aunque las suelta a poquitos, se aprende mucho a su lado y es una suerte para medicusmundi haber podido contar con él durante 35 años.

Estudió Medicina hace ya unos cuantos años, a mediados de los años 80 del siglo pasado y enseguida empezó a trabajar en Atención Primaria en su Cataluña natal, mientras completaba su formación con un curso de Medicina Tropical. Su vocación humanista le llevó a finales de los años 80 a Chad, a aplicar esos recién adquiridos conocimientos, donde durante cinco años trabajó como médico cooperante con medicusmundi, formándose entre medias en Salud Pública en Bruselas. Y formó una familia.

De Chad volvió a Cataluña, donde durante dos años trabajó como médico adjunto de urgencias en el Hospital de Tortosa. Pero su paso por Chad le dejó huella, y en 1994 se trasladó a Navarra para asumir el puesto de director de proyectos de nuestra asociación en Navarra, en el que estuvo 15 años, que se dice pronto, pero la de cosas que pasaron y cambiaron en medicusmundi en todos esos años.

Algunos de esos cambios hicieron que José Miguel se cuestionara su papel en nuestra asociación.  Las delegaciones y contrapartes locales con las que le tocaba trabajar habían fortalecido mucho sus competencias técnicas y ya no necesitaban un apoyo técnico en Salud, que era el valor añadido de José Miguel.  Nos cuenta que “un día “me descubrí” elaborando normas para licitaciones públicas (por exigencia de las agencias de cofinanciación) y me dije ¿qué estoy haciendo ahora aquí?. Veía todo lo que había estudiado de Medicina y consideré que no tenía nada más que ofrecer a medicusmundi y que no quería seguir cobrando por eso”. A eso se le unió el hecho de que la financiación pública era cada vez más irregular y complicada, y eso repercutía muy desfavorablemente en la eficacia del trabajo, al tener que gastar unas energías desproporcionadas formulando, reformulando y requeteformulando proyectos.

Por todo ello, José Miguel decidió dar un nuevo giro a su vida, pensando en su futuro y en el de su familia, reanudando el ejercicio de la medicina de familia en el Servicio Navarro de Salud. Todo este tiempo ha mantenido su vínculo con medicusmundi, siendo en estos momentos voluntario de un proyecto de asistencia técnica a Guatemala.

Le preguntamos a José Miguel qué destacaría de su paso por medicusmundi , y lo primero que le viene a la cabeza es el paso a la “profesionalización” de la asociación. Es decir, cuando se tomó la decisión de contratar personas para la gestión del conjunto de la labor de la Asociación, en lugar de hacerlo con un pequeño grupo de personas voluntarias. Esta decisión fue acompañada de la intención de acceder a subvenciones públicas, incluyendo la Unión Europa que por aquel entonces se veía como algo muy inaccesible para una asociación tan pequeña.

Otra decisión relevante cree que fue la de incluir, como línea estratégica de la asociación, la educación para el desarrollo y la sensibilización de la población navarra, en vez de limitarse a gestionar proyectos de cooperación sanitaria en terceros países.

Por último, destaca la concentración del trabajo en un número reducido de países, para poder profundizar mejor en la realidad de cada país o zona de intervención y así, poder ajustar mejor los proyectos a sus necesidades y contexto.

La elaboración de planes específicos para guiar el trabajo y la apertura de delegaciones en algunos países hizo más eficaz y relevante nuestro trabajo.

José Miguel Aranda en Las Barrancas.
José Miguel Aranda revisando el trabajo planificado en Las Barrancas.

Los años de trabajo en cooperación le han enseñado a José Miguel la importancia del trabajo paciente, a largo plazo, sin apelar al sensacionalismo, con autoevaluación permanente, pero sin derrotismos, asumiendo riesgos, complicándose la vida y aceptando trabajar en contextos difíciles con el convencimiento de que ése es su granito de arena por hacer un mundo mejor y más justo.

Mirando al futuro, cree que para conseguir transformaciones significativas y a largo plazo en la disminución de las desigualdades mundiales, el trabajo de cooperación sobre el terreno y la sensibilización de nuestra sociedad, que es en lo que medicusmundi se ha centrado tradicionalmente, se ha demostrado insuficiente. Realizar incidencia política en favor de esas transformaciones, tanto en “el norte” como en “el sur”, es un ámbito de acción que considera indispensable.

José Miguel Aranda hablando en Bolivia en su viaje de 2003.
José Miguel Aranda hablando en Bolivia en su viaje de 2003.