Alfredo Amilibia Elorza

Alfredo Amilibia Elorza

Alfredo es un hombre de números que ha sabido utilizarlos para dirigir y hacer crecer nuestra asociación, a la que llegó hace 27 años, en 1995, fruto de su vocación humanista y de querer hacer de su profesión una experiencia vital de compromiso y defensa de la salud para todas las personas. Sus grandes habilidades como cocinero seguro que le han ayudado a aprovechar los mejores ingredientes que ha ido buscando y consiguiendo, para crear el mejor de los platos posibles: una asociación sólida, duradera, con fuertes principios y valores, apoyada por numerosas personas y entidades, muchas de las cuales han llegado de su mano.

Con 40 años, y tras muchos años dedicado a la asesoría empresarial, quiso dar un giro a su vida. Deseaba encontrar una actividad que diese mayor sentido a su vida profesional, le ilusionaba participar en algún proyecto de carácter social. Y con esa ilusión, llegó a medicusmundi en Navarra, tras enterarse de que querían reforzar el equipo técnico de la asociación. Le recibieron Vicente Madoz, entonces presidente, y Miguel Ángel Argal, fundador de la asociación y coordinador general de la misma hasta su fallecimiento en 2017. En ese primer encuentro le cautivaron su experiencia, implicación y valores, y juntos apostaron porque Alfredo se integrase en el equipo como director de la asociación. Y aquí sigue, tras casi 20 años en la dirección, y desde 2014, como tesorero de la Junta directiva.

Nos cuenta Alfredo que en medicusmundi descubrió PERSONAS (así, en mayúsculas), tanto en su equipo profesional como en las organizaciones del Sur con las que trabajamos mano a mano. También, encontró grandes personas en quienes se beneficiaban de los proyectos. Le sorprendió desde el primer momento su profesionalidad, su entrega, su capacidad de trabajo, su militancia y sobre todo, las ganas de cambiar las condiciones de vida de quienes peor vivían.

Fueron años de aprendizaje total. Alfredo desea hacer aquí una mención especial a Miguel Ángel Argal que fue su gran valedor y la persona de la que más ha aprendido, de sus profundos valores y de su imperturbable constancia y trabajo por mejorar las condiciones de vida de la población más desfavorecida.

Destaca también los 12 viajes que hizo entre 1996 (a Ecuador, acompañando a jóvenes que ganaron el concurso Jóvenes en Busca del Sur) y 2016 (a Rwanda, acompañando a Miguel Ángel Argal en su último viaje a su querido país, junto a sus amigos de Napardi). Entre medias, viajó a Bolivia, Guatemala, Marruecos, Honduras y Perú.

Todos los viajes fueron momentos de experiencias vitales muy intensas que nunca olvidará. Convivir con las personas beneficiarias, conociendo de primera mano sus necesidades, inquietudes y su férrea voluntad por mejorar sus condiciones de vida, palpar la pobreza, la injusticia, la desigualdad…

Alfredo Amilibia Elorza en una de sus primeras asambleas, junto a Vicente Madoz, Manolo Cebeiro y Miguel Ángel Argal.
Alfredo (primero por la derecha) en una de sus primeras asambleas, junto a Vicente Madoz, Manolo Cebeiro y Miguel Ángel Argal.

Cada viaje era un nuevo “revolcón” a sus ideas y pensamientos, a su visión del mundo y de su propia realidad, a la crítica y autocrítica. Además de una nueva inyección e impulso para seguir trabajando con más intensidad en la asociación y para multiplicarse tratando de sumar más personas, entidades y empresas en nuestro trabajo.

En sus 27 años vinculado a nuestra asociación ha vivido etapas muy diferentes, unas más fáciles, otras muy complicadas, como cuando le tocó dirigir un duro proceso de reestructuración del equipo, que implicó varios despidos muy dolorosos para él. Y otras retadoras, como cuando propuso fusionar las tres asociaciones de medicusmundi en Navarra, Aragón y Madrid, para dar forma a nuestra actual asociación, medicusmundi NAM.

Viaje a Ecuador, en 1996
Alfredo en 1996 en un viaje a Ecuador.

De todo este trayecto, Alfredo destaca por un lado la capacidad de la asociación de evolucionar y mejorar su praxis de trabajo de forma constante, adaptándolo tanto a las necesidades identificadas en los proyectos como al cambiante contexto social, luchando contra las dificultades con un ánimo inagotable. Eso, unido a la evolución de nuestras intervenciones, abandonando el asistencialismo y dando un papel y protagonismo cada vez mayor a nuestras organizaciones socias del SUR y a las personas beneficiarias de los proyectos.

Resalta también la apuesta por el alineamiento con las políticas sanitarias de los países con los que trabajamos, fortaleciendo sus estructuras profesionales, compartiendo los modelos y experiencias tanto de la asociación como de los profesionales sanitarios más próximos, colaborando además en la mejora de las infraestructuras y equipamientos locales. Sin olvidar la importancia del trabajo en red con otras organizaciones para conseguir mayor impacto y un desarrollo más integral.

Alfredo (en el centro) posa junto a Miguel Ángel Argal y el grupo que viajó a Rwanda en 2016.
Alfredo (en el centro) posa junto a Miguel Ángel Argal y el grupo de Napardi que viajó a Rwanda en 2016.

Alfredo no quiere dejar de citar la gran importancia del trabajo realizado para cambiar nuestro modelo social, a través de la educación al desarrollo y de los programas de transformación social, tratando de colaborar en la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

Todo ello, realizado desde una asociación de raíces locales para diversificar e incrementar la financiación de las intervenciones de la asociación con recursos locales, provinciales, estatales, europeos y de otro carácter internacional, con la contribución de personas, colectivos, instituciones y empresas. Y trabajando codo a codo con el resto de asociaciones medicusmundi que forman la FAMME (Federación de Asociaciones medicusmundi de España), de cuyo consejo ejecutivo Alfredo ha formado parte y ha impulsado y apoyado durante muchos años, siendo el tesorero de la federación durante un largo periodo de tiempo.

De cara al futuro, ve urgente y muy necesario fortalecer nuestra estructura de base social y su arraigo, y conseguir mayores recursos económicos para poder seguir desarrollando nuestra misión. Después de los periodos de crisis tan intensos que hemos vivido desde el 2007, nuestra asociación, al igual que la gran mayoría de las ONGD, ha sufrido un constante deterioro de su base social, y tenemos el reto de fortalecerla con nuevas personas y empresas socias, voluntarias, donantes… Y en especial, incorporar a más gente joven, con ideales renovados, con fuerza y entusiasmo por cambiar las injusticias de nuestro modelo social y mejorar las condiciones de vida de la población más desfavorecida.

Alfredo Amilibia Elorza en Bolivia en 2001
Alfredo posa junto a Miguel Ángel Argal y un grupo de mujeres en 2001 en un viaje institucional a Bolivia con el Gobierno de Navarra.

Que el papel y el trabajo de las ONGD vuelva a recuperar el reconocimiento social e institucional tan importante que durante tantos años hemos tenido es otro gran reto que Alfredo identifica. Nos comenta que cada vez más, la sociedad y quienes la representan y deciden en nuestro nombre, priorizan las ayudas para emergencias (desastres naturales, conflictos bélicos) así como las necesidades de nuestra propia sociedad. En opinión de Alfredo, todo ello es muy importante atenderlo, pero no restando recursos o dando la espalda a las necesidades de las poblaciones más empobrecidas de nuestro planeta.

Para terminar, Alfredo pide a medicusmundi que siga trabajando para conseguir que nuestra sociedad tenga cada vez una mayor visión y conocimiento de las realidades y desigualdades del mundo, fomentando la autocrítica personal y hacia nuestro sistema y modelo de sociedad, movilizando personas y “conciencias” para cambiar el mundo. Y para ello, seguir apostando por implicar al voluntariado y trabajar en red, para alcanzar cada vez mayor eficacia e impacto de nuestras intervenciones.

Alfredo Amilibia Elorza en Rwanda en 2009
Alfredo en Rwanda en 2009 en un viaje institucional con el Gobierno de Navarra.