Cuando nos quejemos por la incomodidad de las mascarillas o por tener que mostrar en nuestros desplazamientos certificados de vacunación, debemos recordar que para una gran parte del mundo la epidemia de COVID‐19 se ha traducido en pobreza extrema y hambre.

Desde que, a partir de los años sesenta del pasado siglo, la televisión introdujera en nuestros hogares la imagen de pueblos sometidos a hambrunas, con los niños de barrigas abultadas y piernas esqueléticas, la población del mundo desarrollado tomó conciencia de las consecuencias de la pobreza del entonces llamado Tercer Mundo. El hambre es solo uno de las facetas variadas de la pobreza, pero se ha convertido en el paradigma de ésta, pues entre todas las necesidades básicas del ser humano, la que se vuelve más perentoria, más angustiosa, la que exige una solución inmediata, es el hambre. Por eso, la lucha contra el hambre ha sido el aspecto más visible de la lucha contra la pobreza en el mundo, y lo sigue siendo en este momento.

Pero, ¿cómo se encuentra actualmente la lucha contra el hambre en el mund0 y cómo le ha afectado la COVID-19? Para conocer los efectos de la pandemia por la COVID-19 en la subalimentación e inseguridad alimentaria nuestro compañero Carlos Valencia Rodríguez, médico docente de la Escuela de Enfermería ‘San Juan de Dios’ de la Universidad Comillas de Ciempozuelos y miembro de la Junta Directiva de medicusmundi NAM, ha escrito el excelente artículo ‘Covid y hambre’ que puedes leer completo aquí. Un clarificador recorrido por la evolución del hambre en el mundo desde 2005 a 2020, evolución en la que se incluye en su último año la pandemia COVID‐19.

Un artículo de precisión académica y fácil lectura que nos pone a reflexionar y que recoge una realidad que nosotras en medicusmundi hemos podido ver de primera mano en nuestro trabajo diario con los proyectos de cooperación que desarrollamos en los países del sur. Como por ejemplo en Ruanda, donde el pasado año tuvimos que fortalecer el componente de nutrición del proyecto que desarrollamos en el Distrito de Gakenke con el reparto de semillas y alimentos a familias vulnerables por el impacto negativo de la pandemia por la COVID-19.

Covid-19 y hambre en Ruanda