Se cumple un año desde la declaración de la pandemia COVID-19 por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Coincidiendo con esta fecha, ya se han recogido más de 100.000 firmas en la Iniciativa Ciudadana Europea ‘Right to Cure’ para la supresión de las patentes farmacéuticas de los tratamientos y las vacunas frente a la COVID-19 .

Compromiso individual

‘Right to Cure’ es una coalición de más de 200 organizaciones de la sociedad civil de 14 países europeos. Su objetivo es impulsar una propuesta legislativa para instar a la Comisión Europea a que las empresas productoras de vacunas, como Pfizer/BioNTech, AstraZeneca y Moderna, compartan los conocimientos y la tecnología de las vacunas, renuncien a las patentes y permitan una producción de las vacunas a nivel mundial que asegure un acceso universal. Propuesta legislativa que sólo podrán presentar si se alcanza un millón de firmas recogidas.

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Esfuerzo colectivo

medicusmundi NAM compartimos el discurso de la iniciativa y apoyamos los esfuerzos para que los medicamentos y vacunas de la COVID-19 lleguen a todas las personas:

Compartir la tecnología eliminaría un obstáculo para el aumento de la producción, actualmente retrasada. Y para la igualdad de acceso a las vacunas en todo el mundo. Asimismo, haría que los gobiernos  dependieran menos de la capacidad de producción de unas pocas empresas farmacéuticas.

El suministro de vacunas seguras y eficaces para todas las personas se está racionando artificialmente debido a la protección de los derechos exclusivos y los monopolios de las corporaciones farmacéuticas, tal y como ha demostrado la Alianza Popular para las Vacunas (People’s Vaccine Alliance).

En el pasado, los derechos de propiedad intelectual se han levantado para hacer frente a grandes crisis sanitarias. Jonas Salk, el inventor de la vacuna contra la poliomielitis, permitió su salida al mercado sin patente. Durante la crisis del VIH, millones de personas murieron porque no podían permitirse el tratamiento y la protección. Tras una batalla de una década, las empresas farmacéuticas se vieron obligadas a permitir excepciones a las patentes. El mundo no puede permitirse esperar tanto.

Aunque la investigación y el desarrollo de vacunas y tratamientos se han financiado, en gran parte, con dinero público. Las empresas están reclamando derechos de propiedad intelectual y ya han anunciado la obtención de miles de millones de beneficios. Esta posición de monopolio garantiza enormes beneficios en medio de una pandemia a costa de vidas humanas.

Las inversiones públicas deben producir bienes públicos que beneficien a todas las personas, no generar beneficios de accionistas. La Comisión Europea debe suspender el actual sistema de patentes, monopolios y secretismo para ofrecer unas vacunas accesibles para quienes las necesiten. Con nuestra Iniciativa Ciudadana Europea, tenemos el poder de obligarles a hacerlo.