Según el boletín semanal sobre brotes y otras emergencias de la oficina regional para África de la OMS: “El 6 de febrero de 2021, una muestra enviada por la jefa de enfermería a la clínica comunitaria de Masoya, en la Zona de Salud de Biena (Butembo, Kivu Norte), dio positivo para el virus del Ébola.

La paciente era una mujer de 42 años que había sido atendida en el Hospital Matanda de Butembo y que falleció el 3 de febrero de 2021. Ella había acudido a consulta en la clínica comunitaria de Masoya. Con síntomas de sangrado de las encías, vomitando sangre y con dolores en el pecho. Siendo trasladada en moto, ese mismo día, de Masoya al Hospital de Matanda. Después de su muerte, su cuerpo se mantuvo en el depósito de cadáveres de Butembo durante dos días, antes de un entierro sin garantía en Musienene, a 17 km de Butembo.

La mujer era la esposa de un granjero que se había recuperado de la enfermedad por el virus del Ébola durante el brote anterior en la zona, habiendo dado negativo en sus revisiones de octubre y noviembre de 2020.»

¿Qué ha fallado para que todo esto suceda?

Una vez más, lo que ha fallado es la atención primaria de salud. El primer escalón, ése en el que se debería invertir una parte sustancial del presupuesto de Salud. Para ser eficientes y contribuir a que la población se mantenga sana. Aquí, allá, en todas partes.

Si esa mujer hubiera sido capaz de reconocer sus síntomas como posibles síntomas de Ébola y hubiera sabido a quién avisar, no se hubiera puesto en riesgo a todas las personas que con ella se cruzaron en su itinerario terapéutico. Es decir, es necesario continuar con la sensibilización de la población. Algo nada fácil (bien lo sabe todo el personal sanitario que allí trabaja, congoleño y expatriado… ¡un abrazo para todas ellas y ellos!). En un contexto en el que las personas afectadas son estigmatizadas; la gente está ya harta de muerte y violencia; no quieren saber sobre más peligros que les acechan en sus precarias vidas; desconfían muchas veces de si tantas desgracias que les suceden serán intencionadas… ¿Les suena esto? Igual aquí, que allá, que en todas partes.

Si la jefa de enfermería que envió la muestra para su análisis (¡bravo!, esto sí que ha funcionado) hubiera tenido claro el protocolo de atención, no hubiera permitido que la paciente fuera trasladada en moto al hospital… o sí. Tal vez, la presión del resto del equipo, por temer que fuera efectivamente un caso de ébola, la inexistencia de ambulancias disponibles, o de combustible para su funcionamiento, sea el motivo por el que se acaba enviando a la paciente en moto. Poniendo así en riesgo al conductor, que probablemente se habrá contagiado.

Es necesario, por tanto, no solo la inversión en la formación continua del personal de atención primaria, sino el refuerzo de los medios con los que esta cuenta. Aquí, allí, en todas partes. Tal vez, aquí no nos falten ambulancias y combustible, pero nos falta personal sanitario (de un modo menos sangrante que allí, evidentemente).

RD Congo atencion primaria en salud
Atención Primaria en Salud en el centro Kizito en M’Bamou​​ (RD Congo)
30 años de compromiso con la República Democrática del Congo

De este imprescindible refuerzo de la Atención Primaria de Salud, se ocupa medicusmundi NAM en la República Democrática del Congo desde 1992. A través de François Zioko Mbenza, médico congoleño experto en Salud Pública (nuestro coordinador médico y representante en el país) se identifican las zonas con mayores necesidades y en las que podamos actuar.

Trabajando codo a codo con el personal de salud del ministerio. Apoyamos en las imprescindibles supervisiones formativas que los equipos directivos de las Zonas de Salud deben realizar a los Centros de Salud de sus áreas, en todos los aspectos: clínica, prescripción, nutrición, higiene y saneamiento, gestión administrativa y contable, farmacia, etc.

Contribuimos, asimismo, a la formación del personal sanitario según las necesidades detectadas en las supervisiones. En los casos en los que es necesario, colaboramos en la rehabilitación de las estructuras y su equipamiento. Igualmente, incidimos en el refuerzo de la participación comunitaria; porque que un sistema sanitario público funcione bien, depende también de la población a la que atiende. Aquí, allí, en todas partes, es imprescindible una gobernanza comunitaria feminista.

Si esto te llega y te parece importante, si tú también crees que cambian las enfermedades, pero que las soluciones son las mismas: actúa.