A veces, casi siempre, mejorar las cosas supone un esfuerzo. Luchar contra la COVID-19 en un país como Bolivia, con un sistema de salud frágil, no está siendo fácil, pero todo merece la pena cuando comprobamos que se están consiguiendo resultados.

Bolivia optó a primeros de marzo por el confinamiento como medida para evitar la propagación del virus. Era consciente, de que su sistema público de salud podía colapsar si no se tomaban medidas estrictas, y aún así el riesgo seguía siendo altísimo. Ante esta situación, nuestro equipo en el país se puso rápidamente manos a la obra para recabar apoyos para la lucha contra la COVID-19. A nuestro esfuerzo se sumó rápidamente el Gobierno de Aragón, que nos concedió una ayuda económica para el proyecto: Atención a la emergencia sanitaria COVID-19 en la Red de servicios de salud No. 2 Apolobamba.

El objetivo de este proyecto era fortalecer la Red de salud pública de Apolobamba apoyando medidas de prevención y promoción de la salud para hacer frente a la crisis sanitaria generada por la COVID–19 en 6 municipios de Bolivia: Chuma, Ayata, Aucapata, Apolo, Pelechuco, Charazani y Curva, donde viven aproximadamente 72.000 personas.

A través de esta intervención de acción humanitaria, que ha durado seis meses, se ha fortalecido la capacidad de prevención y atención de la Red de Servicios de Salud de Apolobamba ante la COVID -19. Esto se ha logrado equipando y organizando el Centro de Salud de Charazani, de modo que han quedado separadas las salas de cuidados a personas enfermas por COVID-19, de las salas de atención a otras patologías. La sala de atención a pacientes por COVID-19, se ha equipado con camas clínicas de movimiento manual y camas metálicas hospitalarias y se han comprado concentradores de oxígeno, colchones, edredones y mantas.

Es curiosa la rapidez con la que enumero las compras realizadas, mientras redacto esta noticia… atrás quedan las preocupaciones por las escasez y elevación de precios en los insumos de bioseguridad, la dotación de oxígeno y el equipamiento sanitario. Una escasez que nos obligó a realizar cambios en las compras y a trasladarnos a la otra punta del país para poder realizarlas. En pleno pico de la pandemia, con el país cerrado, el toque de queda y el Estado de Alarma, no fue fácil desplazarse…por no hablar de la preocupación tan grande que genera saber que alguien del equipo tiene que recorrer tantos kilómetros y asumir riesgos para poder llevar a cabo la intervención… pero el día 28 de agosto, cuando se inauguró el área de atención a personas enfermas por COVID-19 en el Centro de Salud de Charazani y las atenciones a la población comenzaron a realizarse de acuerdo a los protocolos, procesos y procedimientos de atención en cada servicio, de manera integral y de acuerdo al seguimiento según grupo de riesgo… ese día, hizo que todo hubiese merecido la pena.

Tal como esperábamos, no fue difícil incorporar a los médicos tradicionales en el trabajo del centro de contención, desde una perspectiva de interculturalidad y bajo un enfoque preventivo y promocional de la salud, lo que sin duda alguna, ha permitido una mejor atención, integral e incluyente.

Por otro lado, gracias a la intervención, todo el personal de salud de toda la Red de Salud de Apolobamba, cuenta con Equipos de Protección Individual y protocolos de atención para atender dentro y fuera del establecimiento de salud, a pacientes afectados por COVID-19. De esta manera se han podido realizar visitas familiares, que han permitido identificar personas mayores de 60 años, personas con enfermedades de base (diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares y pulmonares) y casos sospechosos, desarrollar charlas educativas y proporcionar a las familias mascarillas, jabón y alcohol, como medidas de prevención.

Así mismo, se ha logrado incorporar a la comunidad organizada y a los gobiernos municipales, a las tareas de prevención y promoción de la salud ante el COVID-19. Como producto de ese esfuerzo, los gobiernos municipales han destinado recursos económicos a la compra de equipos de protección personal, insumos de bioseguridad y kits de medicamentos para atender a los pacientes con COVID-19. Además, las comunidades han colaborado en la identificación de familias de riesgo y la realización de las visitas domiciliarias.

Todo este inmenso trabajo se ha podido realizar gracias al esfuerzo de todo el personal de la Red de Salud Apolobamba y a su población, que se ha implicado al máximo para reducir riesgos en este recóndito lugar de Bolivia, situado a más de 30.00 metros de altitud… Y, por supuesto, al equipo de medicusmundi en Bolivia, especialmente a Roger, que no dudó en recorrer medio país y cada rincón de Apolobamba, durante apenas 6 meses, para hacer frente a la crisis sanitaria en este pequeño rincón del mundo.


Idoia García Pascual
Responsable de Proyectos en Bolivia de medicusmundi NAM