Participar en un programa de voluntariado es una de las maneras que tiene la juventud para adquirir competencias como forma de desarrollo personal y profesional. En medicusmundi se motiva al voluntariado joven a participar en acciones que favorezcan y fortalezcan una sociedad más justa, solidaria y equitativa.

La solidaridad es un valor que ayuda a entender el mundo. Muchas veces ya se posee, pero también se puede adquirir. Hacer un voluntariado es una de las formas de practicar la solidaridad, pero implica muchas cosas, entre ellas inversión de tiempo, motivación y altruismo. Son habilidades necesarias para involucrarse en las actividades de una asociación o de una ONG, pero también se adquieren muchos beneficios como la tolerancia, la solidaridad, el compromiso, la participación o el aprendizaje intercultural.

Ayudar y aportar al bien común son clave en la iniciativa juvenil, que cada año aumenta de forma positiva. Por eso es importante fomentar su participación para que se involucren y sientan que cada acción da pie a creer que el cambio es posible y cada pequeña aportación supone un paso enorme.

Promover proyectos que favorezcan la integración de la juventud son necesarios para que se conviertan en personas adultas responsables. Es uno de los objetivos de medicusmundi junto a la educación y la formación del voluntariado.

Siempre hay tareas diversas en las que involucrarse, desde dinámicas de grupo, talleres, hacer un cómic, revisar roles de género en revistas de juguetes, escribir cartas para las personas solas con COVID o una investigación sobre la salud, el sentimiento de inseguridad y el consumismo en el estado de alarma. Además, Isabel recuerda que lo más importante ahora es el nuevo espacio, “estamos creando y remodelando un nuevo espacio para Medicus Joven ya que el antiguo local se nos quedaba algo escueto. Es un proyecto al que aún le queda su tiempo… Pero pronto estará listo”.

La pandemia ha afectado a la manera de comunicarse del equipo, pero han logrado adaptarse a plataformas como Skype, Whatsapp, Jitsi, Zoom o Meet para seguir haciendo actividades. “Hemos estado hablando de Instagram, investigando los precios, un taller de mascarillas, un taller presencial de jabones, una charla y actividad de FxF” comenta Paula Egea, una voluntaria que se sumó poco antes de comenzar la cuarentena.

“Hemos hecho muchas cosas, hemos diversificado y nos hemos repartido las tareas, y siempre preguntando y debatiendo en equipo sobre lo que vamos a hacer. Hemos empezado a hacer actas de persona a persona, rotando quien las hace” comenta Óscar Pascual. Óscar, además de participar en el grupo de títeres también forma parte de Medicus Joven aportando su experiencia en dibujo, “nos ha servido para continuar el cómic, para hacer un boceto para el dibujo del día de la mujer científica. Propongo ideas, y aplico lo aprendido en diseño al grupo” confiesa.

Mucha gente permanece fiel y también hay gente nueva que decide aportar un elemento diferenciador. De diversas modalidades de voluntariado Sergio Alias decidió probar un voluntariado en su ciudad. “Por el momento todavía estoy encontrando mi hueco en el grupo, pero intento aportarles una visión fresca de alguien que viene de fuera” comenta. En el caso de María Gesse, ella lo conoció por una amiga y a partir de allí ha continuado, “porque por poco que ayudes, no sólo estás creciendo como persona, sino que estás ayudando y haciendo ver a la gente que trabajando en común sí se puede hacer un mundo mejor. Y porque las personas generalmente, creemos saber demasiado, y hace falta ver la realidad para darse cuenta de que no es así”.

La gran mayoría coinciden en que las mejores anécdotas las han dejado las reuniones. “Cuando estuve en la primera reunión, en mitad de la pandemia yo estaba muy nerviosa debido a que soy una persona tímida y nada más ver cómo eran y cómo me acogieron sin conocerme y ver que eran como una familia, me quitaron todos los nervios del cuerpo y me dieron más ganas de estar en el voluntariado ayudando” cuenta Paula Egea. Y los momentos más divertidos suelen ser protagonizados por los disfraces, “acudí habiendo olvidado por completo que se podía ir disfrazado. En el último momento decidí atarme una corbata a la cabeza para no ser el único no disfrazado. Me sentí un tanto ridículo en el primer momento, pero cuando vi a las demás personas me sentí uno más” explica Sergio Alias.

Apuntándose antes o después, se crea un vínculo muy familiar en el que sentirse a gusto, “siempre nos preguntamos qué tal nos va el día y es muy divertido, también familiar” confiesa Óscar. También aprenden a conocerse a sí mismos y a lidiar con las peculiaridades de los demás. La comunicación es un factor clave tal y como cuenta Isabel, “me acuerdo de que uno de los chicos me dijo que le encantaba mi entusiasmo, y que a pesar de saber que yo era nueva en todo esto, sería de gran ayuda en el grupo y esto me hizo pensar que son gente muy cercana y amable. Me encantó saber que un tiempo después, los demás también pensaban lo mismo de mí».

El grupo de voluntariado joven, han logrado tejer una red sólida de voluntariado que inspira a otras personas a seguir continuando con la labor para seguir favoreciendo el pensamiento crítico, aumentar el crecimiento personal y que la implicación social sea mucho mayor.

Si tienes interés en colaborar en este equipo como parte del voluntariado, te interesa saber más, o quieres venir a ver alguna de nuestras actividades, ponte en contacto con Maite Muñoz a través del correo electrónico: maite.munoz@medicusmundi.es, del whatsapp: 619 12 82 74, o llamando al 976 20 16 81.

 


Este artículo forma parte de una serie sobre los equipos de voluntariado vinculados a nuestro Espacio Mundi de Zaragoza. Aquí tienes los publicados por el momento:

Talleres, transformar objetos, para cuidar el mundo

Hacer del mundo un lugar mejor a través de los cuentos

Los valores de la mano de los títeres

Reflexionar sobre el mundo desde el aula