Mundinovi es un espacio donde adquiere importancia la palabra y el desarrollo de la imaginación. La infancia disfruta de este tipo de espectáculo, pero las personas adultas y el voluntariado también ríen mientras enseñan y aprenden.

Rico en variedad de modelos, tipos y técnicas, los títeres son un espectáculo para todos los públicos, aunque los que más los disfrutan son los niños y las niñas. Existen desde hace siglos y ha ido evolucionando en diversas variantes y formas.

“Mundinovi es un proyecto de medicusmundi en el que participaron distintos perfiles profesionales: de magisterio, de pedagogía, de psicología, y por supuesto del mundo del títere. Se escribieron las historias, se revisaron los contenidos para que fueran educativos, se diseñaron y construyeron los títeres y el teatrillo…. Así nació Mundinovi”

Nos lo cuenta María del Mar Marín, una de las participantes de este equipo.

Desde entonces se ha ido desarrollando la historia principal que educa en valores como la tolerancia, la generosidad, el respeto o la bondad. “Se desarrolla en un bosque con animales diferentes entre sí, y a través de situaciones que les va sucediendo se tratan temas como la empatía, respetar a alguien que es diferente, interculturalidad, igualdad entre todas las personas, ayudar y cuidar de los demás, agradecer y saber perdonar, afrontar los miedos, colaborar, cuidar el medioambiente, la importancia del agua, admitir nuestros errores o apreciar nuestras virtudes y defectos” cuenta Alan Blanco. Lobita, papá Lobo, Osito, mamá Osa, Tucán, Rana, Don Bú y Drago son los personajes que dan vida a estos valores, “nuestros personajes se encuentran en situaciones de estos temas que siempre solucionan” añade María del Mar.

Óscar Pascual es un voluntario que se unió al verles en acción, “me apunté por febrero, les vi actuando y me embelesé, pensaba que era algo cerrado, que ya estaba completo el equipo, pero me dijeron que podía participar, y me metí en Títeres”. Ahora representa a Drago, un personaje que reconoce que le encanta, “me gusta porque es un súper carnívoro incomprendido, y me hace gracia que reciba su merecido por sus despistes y porque los animalillos del bosque se tienen entre sí” explica. Alan por ejemplo se identifica con Osito al que también interpreta, “puede que sea porque literalmente siempre lo manejo yo, pero también se debe a que me identifico con su manera de ser: tímido y algo glotón” explica.

Alan, María del Mar y Óscar son algunas de las personas voluntarias que manejan las marionetas.

Es una actividad donde se implican las personas con sus emociones, destrezas, lenguaje o expresividad y además las incentiva a trabajar como un equipo. Tal y como apunta Óscar, también es un aprendizaje personal, “he comprendido el mundo que conocía vagamente de los títeres, he comprendido a interpretar las historias… Como persona me aporta una mayor habilidad de imaginación, me ha abierto un mundo de interpretación que, como dije, conocía vagamente, y me ayuda a enfrentar el miedo escénico”. Y en ese proceso también se incluye a las y los peques para que se sientan libres mientras su marioneta favorita les enseña a ver el mundo a través del juego.

El juego es una actividad esencial para el desarrollo de niños y niñas y también muy necesario para el aprendizaje. Además de proporcionarles diversión, los títeres son una herramienta educativa en habilidades lingüísticas, principalmente las relacionadas con la lengua oral.

El títere es más pequeño que las niñas y los niños, lo que facilita que sientan que se les comprende y así logran un nivel de conexión más profundo, algo que no se consigue tan fácilmente.

“Cuando tocamos el tema del control, que nuestras amistades no son de nuestra propiedad y pueden estar/jugar/hablar con quienes ellos y ellas quieran, en la conversación hubo una niña que confesó que en el colegio le estaba pasando algo parecido; así que me sorprendió y me gustó ese día porque lo que enseñamos da prioridad a la confianza, y de esto a que el mensaje les llegue para solucionar una situación” confiesa Alan.

Los innumerables beneficios tanto personales como educativos se resumen en elementos positivos en la vida del voluntariado y también de quienes escuchan atentamente, se emocionan y se deleitan, “con los títeres disfrutan y con la conversación de después también participan, hay quien repite y vienen a muchas de las actividades de títeres” detalla María del Mar.

El arte se pone a disposición de todas las personas de la mano de los títeres y Mundinovi abre esa posibilidad de reforzar el proceso educativo y de poder expresar mediante palabras y acciones algunos valores solidarios.

Si tienes interés en colaborar en este equipo como parte del voluntariado, te interesa saber más, o quieres venir a ver alguna de nuestras actividades, ponte en contacto con Maite Muñoz a través del correo electrónico: maite.munoz@medicusmundi.es, del whatsapp: 619 12 82 74, o llamando al 976 20 16 81.

 


Este artículo forma parte de una serie sobre los equipos de voluntariado vinculados a nuestro Espacio Mundi de Zaragoza. Aquí tienes los publicados por el momento:

Talleres, transformar objetos, para cuidar el mundo

Hacer del mundo un lugar mejor a través de los cuentos

La juventud, uno de los motores del voluntariado

Reflexionar sobre el mundo desde el aula