¿A quién no le gusta que le cuenten un cuento? Detrás de las actividades de cuentacuentos de medicusmundi se encuentran personas voluntarias, capaces de animar y dar voz a cientos de relatos. Solo necesitamos a alguien dispuesto a escuchar, ¿te animas?

Tiernos, de miedo, de risa, con moraleja… Los cuentan los padres, las madres y las abuelas y abuelos, cuando se va uno a dormir, en campamentos o el equipo de voluntariado de Cuentacuentos, en el Espacio Mundi de la calle San Blas nº 79, local, de la ciudad de Zaragoza.

Muchos niños y niñas se introducen en el universo de la lectura gracias a una persona adulta que les lee, por eso esta actividad es un refugio en el que sentirse bien y en el que se les deleita con narraciones que dan rienda suelta a su imaginación.

La lectura establece una relación entre el texto y el que lee, lo mismo sucede cuando estos cuentos cobran vida a través de otras voces. El poder de los cuentacuentos no es solo estrechar lazos sino transmitir una serie de valores a la vez que se consigue entretener y divertir.

Además, eso contribuye a su desarrollo cognitivo y emocional ya que el componente visual ayuda a entender mejor la narración y los niños y niñas identifiquen lo que oyen y leen con lo que están viendo. “En general la actitud de las niñas y los niños es muy buena. Les gusta escuchar un cuento, te prestan atención y fácilmente pueden imbuirse en la historia” expresa Gloria Samper, una de las voluntarias. Ella se apuntó hace un año cuando se dio cuenta que no hace falta viajar a otro lugar para hacer voluntariado, sino que las grandes acciones se realizan también en los pequeños barrios o ciudades más cercanas. Desde entonces es una de las voces que da vida a los cuentos.

Gloria Samper.

Junto a ella, la pasión por contar cuentos hace cuatro años llevó a María del Mar Marín a apuntarse a esta actividad. “Cuando dejé de trabajar para dedicarme a cuidar de mis hijos, empecé a colaborar en un grupo de teatro de madres aficionadas para los tres colegios del barrio. De esto comprendí que se puede hacer algo con tu tiempo que te gusta y ayudas” confiesa.

María del Mar Marín.

Ambas se unen en el reto de arrancar una sonrisa a un niño o niña, oírle reír, ver la emoción en sus ojos y además lograr que participe. “La actividad no solo es el cuento si no que luego les damos la palabra para comentar lo que les parece, es decir, tratamos el tema”, cuenta Marimar. “Suelen decir cosas muy interesantes, es relativamente fácil que los infantes se abran y sintonicen con los valores que les estás explicando, precisamente porque son niños y niñas” explica Gloria.

En los cuentacuentos de medicusmundi, se trabaja con temas como la paz, igualdad, inmigración, salud, ecología o comercio justo, porque para hacer del mundo un lugar mejor, primero hay que imaginarlo, verlo y escucharlo.

Gloria pone de ejemplo algunos cuentos usados en los últimos meses como los de Malala y Jane Goodall, que visibilizan ejemplos de mujeres que han cambiado el mundo. También ha gustado mucho una nueva versión de la Caperucita Roja o de otros cuentos clásicos, así como otros cuentos en los que se tratan temas como el cuidado del medio ambiente, la pobreza, la autoconfianza o el derecho a la educación.

La tarea de estimular el interés por los libros y desarrollar la capacidad de escuchar y prestar atención no es siempre fácil porque hay que buscar las palabras adecuadas, un lenguaje inclusivo y saber dinamizar las sesiones más allá de saber leer. Pero las voluntarias encuentran la parte gratificante de ser parte de este equipo. Gloria recuerda una anécdota de sus primeros días que denota la involucración del público en los relatos, “leí la historia de Caperucita Roja, pero una versión renovada con un toque bastante diferente. Cuando llegué a una parte crucial en la que salía el lobo los niños y las niñas se acercaron cada vez más a mí, con los ojos bien grandes y en el momento de tensión máxima a alguien se le escapó un “pedete” o gas. Silencio, nadie dijo nada, fue como si sólo yo lo hubiera escuchado, porque seguían con los ojos sin parpadear. Así que dejé que el lobo continuara como si nada”.

Contar cuentos para muchos es una profesión que requiere de arte y de proximidad para hacerla, y sobre todo ser conscientes de que es “una acción que siembra semillas en las personas y que éstas las propagarán allá donde vayan” como añade Gloria. Así palabra a palabra, historia a historia se consigue crear un clima mágico y llamativo que llena de ilusión y estimula la imaginación de los más pequeños y que les acompañará más allá de las cuatro paredes de medicusmundi.

Si te ha gustado lo que hacemos y te gustaría colaborar en este equipo de voluntariado o que realicemos alguna actividad en tu centro educativo, ponte en contacto con medicusmundi, escribiendo un correo electrónico a maite.munoz@medicusmundi.es o mandando un WhatsApp al 619 12 82 74. ¡Te esperamos!

Este artículo forma parte de una serie sobre los equipos de voluntariado vinculados a nuestro Espacio Mundi de Zaragoza. Aquí tienes los publicados por el momento:
Talleres, transformar objetos para cuidar el mundo
Los valores de la mano de los títeres