Nuestro representante en Bolivia, Javier Román, reflexiona sobre las debilidades a las que se enfrenta el Estado boliviano para poder hacer frente a la pandemia con garantías y nos ofrece algunas ideas que pueden marcar el camino del éxito.


Los primeros casos de coronavirus en la ciudad china de Wuhan, que acabaron en neumonía, se presentaron los primeros días del mes de diciembre de 2019. La expansión de la enfermedad, a otros países del continente asiático, Estados Unidos, Europa y finalmente Latinoamérica, se produjo en muy pocos meses, al punto de llegar a la declaración de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud, el 11 de marzo de 2020.

En el caso de Bolivia, la aparición de los 3 primeros casos importados, el 10 de marzo, provocó que el gobierno declarase emergencia sanitaria el 12 de marzo, adoptando algunas medidas preventivas y promocionales para evitar la propagación del virus, que en el lapso de unos cuantos días (21 de marzo), llegaron hasta la cuarentena total por 15 días, primero, para luego extenderse hasta 25 días. Si bien el número de casos positivos es de 157 en todo el país, llaman fuertemente la atención los 10 muertos, que se han presentado, dando lugar a una tasa de mortalidad mayor al 6%, respecto a los infectados.

Tanto la decisión de ingresar en cuarentena total en pocos días, como la elevada tasa de mortalidad, ponen al descubierto las debilidades y limitaciones del sistema de salud boliviano que, de acuerdo con declaraciones del propio Ministro de Salud, no estaría en condiciones de atender el incremento masivo de pacientes positivos de coronavirus.

Según el presidente del Comité de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Patricio Gutiérrez, tras la visita que hicieron a unos 40 hospitales, existen 430 camas de terapia intensiva y 190 especialistas en todo el país, tomando en cuenta tanto el sector público de salud como el privado y la seguridad social, que cubrirían apenas el 35% de toda la demanda. De este total, el 60% está en el sector privado y el 40% en el sector público y la seguridad social. Varias de las camas identificadas, sobre todo en el sector público, no necesariamente funcionan ni tienen todo el equipamiento necesario.

La cuarentena total y el aislamiento social resultan ser las mejores medidas para evitar la propagación de la enfermedad, pero se las ha lanzado sin tomar en cuenta las debilidades y fortalezas de su aplicación en nuestro país:

  • 890.676 personas, el 30% de la población, ocupan una habitación para dormitorio y cocina, viviendo en hacinamiento en Bolivia, lo que hace imposible mantener los ambientes aireados y el distanciamiento social.
  • 3,9 millones de personas, el 36,4% de la población, vive en condiciones de pobreza, por tanto, no cuentan con recursos económicos para sobrevivir los 25 días que duré la cuarentena ni los que se planteen ampliar.
  • El 49.6% de los padres bolivianos son trabajadores por cuenta propia y sus ingresos dependen de actividades económicas diarias.
  • A junio de 2019 había 996.415 adultos mayores a 60 años, de los cuáles el 62,79% se encuentran ubicados en área urbana.
  • Los aspectos culturales a la hora de hacer efectiva la medida son un obstáculo. Existen afirmaciones en el sentido de que el coronavirus es una exageración para prolongar el mandato de la actual presidenta, afirmaciones de la inmunidad por la altura, inmunidad por el uso de alimentos milenarios, inmunidad por contar con defensas inmunológicas, etc.
  • El personal de salud no está suficientemente capacitado para atender la epidemia y no cuenta con los insumos y las condiciones necesarias para hacerlo.
  • La mayoría de los hospitales de segundo y tercer nivel de atención se encuentran ubicados en área urbana.
  • La población boliviana tiene una amplia tradición de organización y participación que no está siendo aprovechada.
  • Algunas poblaciones han acatado parcialmente la cuarentena. Zonas/barrios de ciudades han mantenido su actividad y algunas comunidades se han organizado para bloquear los caminos y evitar el ingreso de personas contagiadas.
  • La política de Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI) contempla el levantamiento de carpetas familiares y la realización de visitas familiares, que tampoco están siendo aprovechados.

Desde medicusmundi, ONG internacional que cree firmemente que la salud es un bien público global, un derecho universal y trabaja cada día para hacerlo posible, nos sumamos a las medidas tomadas por el Ministerio de Salud de Bolivia para prevenir y contener la expansión del coronavirus (COVID-19) y sugerimos que el gobierno desarrolle, entre otras, las siguientes acciones complementarias:

  • Garantizar elementos de bioseguridad al personal de salud. En cuanto a barbijos (mascarillas) y guantes, uno por paciente.
  • Garantizar transporte adecuado para el personal de salud, en el que se preserve el distanciamiento social.
  • Otorgar licencia con goce de haberes al personal de salud mayor a 60 años.
  • Habilitar, equipar y organizar Centros de Contingencia en el área rural.
  • Dotar de equipos de respiración asistida a los establecimientos de salud.
  • Capacitar al personal de salud sobre el coronavirus y los respectivos protocolos de captación y atención de la enfermedad
  • Difundir información por medios de comunicación (radios, televisión y redes sociales), sobre el coronavirus y las medidas de prevención, para evitar su propagación
  • En el marco de la Salud Familiar Comunitaria e Intercultural, realizar visitas familiares que permitan identificar personas mayores de 60 años, personas con enfermedades de base (diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares y pulmonares), casos sospechosos, situación de la vivienda para definir si corresponde clasificarla como familia de riesgo por hacinamiento – de caras a la vigilancia epidemiológica -, desarrollar charlas educativas y proporcionar a las familias barbijos, jabón y alcohol.
  • La identificación de las personas mayores de 60 años, personas con enfermedades de base y condiciones de hacinamiento de la vivienda, se vería facilitada si se cuenta con las carpetas familiares actualizadas y el Software de Atención en Salud al Individuo, Familia y Comunidad (SASIFC), implementado.
  • Garantizar transporte seguro y económicamente accesible para el traslado de los alimentos del campo a la ciudad y de la ciudad al campo, con personal capacitado que cuente con elementos de bioseguridad para evitar contagiar a los usuarios y contagiarse al prestar el servicio.
  • Garantizar alimentación e elementos de bioseguridad a familias rurales ubicadas en áreas de extrema pobreza y a las familias empobrecidas de barrios y zonas suburbanas y periféricas.
  • Coordinar con las organizaciones de pueblos indígenas, originarios y campesinos, juntas vecinales y otras organizaciones sociales, la implementación de las medidas que contribuyan a la cuarentena.

Aunque por ahora, los proyectos de salud que desarrollamos en Bolivia están paralizados por la cuarentena, desde medicusmundi nos comprometemos a apoyar las medidas necesarias para controlar la epidemia desde nuestras capacidades, reforzando las acciones de las instituciones públicas en las zonas donde trabajamos. Si el Ministerio de Salud viera con buenos ojos las sugerencias anteriores, podríamos colaborar en la implementación, de varias de esas medidas, en las zonas en las que se desarrollan los proyectos.

Javier Román. Representante de medicusmundi en Bolivia.