El recibimiento es espectacular. Como es habitual en África, nos ofrecen una danza de bienvenida. Las mujeres comienzan a cantar acompañadas de un elegante estilo de baile que solo ellas conocen; en seguida se unen los niños y niñas a la atractiva y vigorosa danza, ya que portan en la sangre la pasión por el baile; una mujer marca el intenso ritmo con la ayuda de un hermoso tambor de cuero.

Nos encontramos en una Casa de Salud Comunitaria cofinanciada y puesta en marcha por medicusmundi en la célula de Bukunga, en el noroeste de Ruanda. La malnutrición de menores de 5 años es un severo problema (cerca del 40%) y uno de los objetivos de estas casas es corregirlo. Entre sus actividades está enseñar a las madres a cultivar y gestionar un huerto modelo que puedan replicar luego en sus casas, así como a cocinar diferentes hortalizas y granos para que alimenten a sus familias adecuadamente. El agente local de medicusmundi les forma, asimismo, en pautas de limpieza e higiene. Posteriormente las mujeres pondrán en práctica en su hogar todo lo aprendido: cultivo del huerto, preparación de comidas y pautas de higiene. De este modo mejorarán la salud de toda la familia. Con frecuencia mensual se hace un control de estado nutricional a menores de 5 años, y las madres se muestran muy satisfechas cuando ven mejoras en la salud de sus hijas e hijos. La mujer se convierte así en el eje de la mejora de las condiciones de vida del hogar.

No obstante, no acaba ahí la labor de estas casas. Otra actividad es la creación de un club de ahorro entre las mujeres, que permite poner en marcha pequeñas iniciativas emprendedoras para generar ingresos a las familias. Así las mujeres elevan su autoestima, fortalecen la economía familiar y, consecuentemente, mejoran la salud de la familia.

Ruanda es montañosa, lo llaman el país de las mil colinas, y es el país más poblado de África con 532 habitantes/km2. La mayoría vive en áreas rurales -en las montañas-, donde las familias tienen alrededor de 4 ó 5 hijos. La infraestructura sanitaria de Ruanda es bastante precaria; por ejemplo, el hospital de Nemba, puesto en funcionamiento a mediados de los 70 con el apoyo de medicusmundi, da servicio a 250.000 personas con 200 camas y escasos medios, contando únicamente con 11 médicos. Como muestra, recientemente  medicusmundi ha instalado una lavadora industrial, ya que hasta ese momento se lavaba la ropa del hospital a mano, calentando el agua con leña.

Nuestro grupo entró en el país de la mano de medicusmundi el pasado 7 de marzo, y todavía no había un solo caso de coronavirus; el 19, cuando salimos en avión por los pelos, ya se habían registrado oficialmente 11 casos. Y en el momento de escribir este artículo (24 de marzo), ya hay 40 casos confirmados y se ha decretado el confinamiento bajo la fórmula, en un país con libertades limitadas, de un estricto control militar y policial. Lo que puede acarrear un gravísimo deterioro de la economía de subsistencia de las zonas rurales, puesto que la mayoría vive de lo que las mujeres venden en el mercado o los hombres obtienen de sus servicios o de la construcción. Este estrato de población no posee ni ahorros ni tarjeta de crédito. Se trata de una economía del día a día.

Su infraestructura sanitaria no soportaría de ningún modo una pandemia como la que estamos padeciendo. Por tanto, el COVID-19 podría provocar una gran tragedia. Paradójicamente, la única pequeña ventaja que tienen es su juventud, ya que una gran parte de la población se encuentra por debajo de los 18 años, y en esta población parece ser que la enfermedad tiene consecuencias más leves.

La labor de medicusmundi en Ruanda es vital para su sistema sanitario. Solo he traído a colación dos o tres ejemplos de su labor, pero hay muchos más y sus habitantes lo saben. Por esa razón, cuando nos disponemos a abandonar la Casa de Salud Comunitaria, a modo de agradecimiento, nos ofrecen a los “muzungus” (blanquitos) una danza cantada vivaz, alegre, rítmica y colorida. ¡Felicidades, mujeres de Ruanda! ¡Felicidades medicusmundi!


Artículo escrito por Juan José Pellejero, que ha formado parte del grupo de personas que ha viajado a Ruanda del 7 al 19 de marzo acompañadas por medicusmundi.