Empezamos nuevo año, y que mejor manera que ¡de campamento! Durante la primera semana de 2020 los Grupos de Acción Social hemos vivido cuatro intensos días, en los que las ganas, la energía y la ilusión por continuar en este camino de cambio social han estado a flor de piel.

Han sido días llenos de aprendizaje, convivencia, diversión, sorpresas, emociones… que terminan dejando cuerpos inquietos y curiosos, con ganas de seguir exprimiendo el curso y expresar todo lo que se nos mueve por dentro.

Primer día, llegamos, nos instalamos y… ¡sorpresa!, una visita muy especial. El señor Ibex 35, el payaso de McDonald y Miss Coca Loca nos reciben con una fiesta de inauguración para presentarnos su Plan de Progreso y Desarrollo en el Valle de Larráun. Música, billetes, cheques descuento, hamburguesas, Coca Loca… Fiestón. Pero… ¡para, para! ¿Realmente esta gente iba a traer el progreso a Uitzi o esta fiesta estaba tratando de ocultar otra realidad?

Un campesino que había pasado la noche maniatado al lado de nuestra casa nos pone sobre aviso: algo tratan de ocultar estas multinacionales y tenemos que descubrirlo. Nos infiltramos en la Feria del Progreso, superando diferentes pruebas que nos llevaron a descubrir el verdadero plan: embalses que causarán el desalojo de los habitantes de la zona, granjas de producción intensiva, regulación de entrada al pueblo… ¡Vaya! No todo era tan bonito como nos lo habían pintado. Esto nos hizo abrir un debate y reflexionar sobre las prácticas de las multinacionales, el comercio internacional, nuestros hábitos de consumo…

Pero ¿y qué podemos hacer nosotras? Performances, teatros y canciones nos enseñaron diferentes alternativas que existen a nuestro alrededor para cambiar este modelo de consumo. En la alimentación, la ropa, las energías, la telefonía móvil… Nuestros ojos brillaban al conocer todas aquellas alternativas que nos empoderan y nos hacen más libres. 

Cargadas de fuerza y energía, nos pusimos a programar cuáles serían los siguientes pasos de cada Grupo de Acción Social este curso, temas que nos inquietan, asociaciones que conocer y nuevos proyectos que sin duda prometen.

Hubo momentos de juego, de creatividad, de baile, de cantar a pleno pulmón… pero también momentos de reflexión e introspección donde tuvimos la oportunidad de mirarnos un poquito para dentro y disfrutar de nosotras mismas.

En definitiva, han sido 4 días dónde 63 personas disfrutamos de la convivencia y la autogestión que esta conlleva, colaborando entre todas y aportando cada una su esencia para convertir este campamento en una experiencia única y que recordaremos con mucho cariño. 

Esto solo ha sido un chispazo que ha avivado nuestras ganas de seguir aprendiendo, reflexionando, luchando por un mundo más justo y demostrando que las jóvenes somos las protagonistas de esta batalla y que estamos aquí para ganarla.