«Es una falacia decir que la Amazonia es patrimonio de la humanidad y es un error, como atestiguan los científicos, decir que nuestros bosques son el pulmón del mundo.»

A estas alturas ya es raro que no hayáis leído o escuchado las palabras de Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, en la apertura de la Asamblea General de la ONU. Mientras dice esto, la Amazonia arde.

Íbamos a empezar esta entrada hablando de los efectos que tiene el cambio climático sobre la salud de las personas. De como afecta, por ejemplo, a los habitantes de Podor, en Senegal, que cada vez tienen más dificultades para poder alimentarse debido a la sequía. De como tenemos compañeras en República Democrática del Congo que ven como las inundaciones en sus barrios son cada vez más frecuentes. De las 10.000 personas que murieron el año pasado en España por respirar aire contaminado…

Pero es que realmente, ante la ceguera de muchos líderes políticos, no hay mucho más que decir: no hay plan B. No tenemos otra casa donde vivir y si no hacemos algo por conservarla, el futuro de la humanidad está en peligro. El planeta se la juega. O más bien, la humanidad se la está jugando al planeta.

Por eso desde medicusmundi apoyamos la semana de movilizaciones  que se ha convocado a nivel mundial en defensa del futuro, de un planeta vivo y de un mundo justo.

Porque no hacer nada ya no es una opción (y nunca debería haberlo sido).

Encuentra aquí tu convocatoria