Me han preguntado varias personas en los últimos días ¿qué tal por… Uganda era? Pero exactamente ¿dónde has estado?

Ruanda, pequeño país (como se titula un interesante libro que habla sobre él) que no aparece fácilmente en la cabeza de muchas de las personas que vivimos en esta parte del mundo.

Y desde la primera pregunta que recibí me ha costado dar una respuesta, porque es muy difícil resumir en pocas palabras todas las sensaciones que este viaje me ha producido y es poca la gente que quiere una respuesta que vaya más allá del “estupendo”, “todo muy bien”, “un tiempo maravilloso, no nos ha llovido nada” (mentira cochina en este caso).

Es muy difícil resumir en pocas palabras todas las sensaciones que este viaje me ha producido.

 

Pero en honor a la verdad tengo que decir que ha habido suficientes personas que han estado interesadas en el discurso que les he soltado, un poco balbuceante a veces, una reflexión en alto que he ido modulando a lo largo de los días y que me ha permitido sacar algo parecido a unas conclusiones, aunque esto de concluir suena muy potente.

Es un viaje de 15 días, les decía lo primero, organizado por medicusmundi con el objetivo de conocer distintos aspectos del país, su organización, sobre todo la sanitaria, algunos de los sitios turísticos, así como el proyecto que la organización desarrolla allí. Éramos 12 personas acompañadas por otra de medicusmundi y en las diferentes actividades contábamos con gente ruandesa vinculada de una forma u otra a esta organización que nos ayudaba a entender mejor lo que veíamos y escuchábamos.

Nos alojábamos a 1.600 metros de altitud porque por algo estábamos en el llamado país de las mil colinas, les decía; dábamos bonitos paseos subiendo y bajando alguna de ellas, viendo toda una variedad multicolor de mujeres y hombres que pasaban a nuestro lado y nos saludaban o nos miraban, camino del mercado o vaya usted a saber de qué quehaceres, o trabajaban en el campo, o niños y niñas que solos (para nuestra sorpresa) caminaban hacia el colegio… Hemos visitado centros de salud, puestos de salud, el hospital de Nemba, oficinas del distrito (gobierno local), colegios de primaria, de formación profesional….

Que la organización del país es interesante, continuaba contando, y que su mayor problema es la pobreza, la falta de desarrollo, aunque no es el único porque ahí está el reparto de la riqueza, el régimen político, el conflicto étnico, en fin… una realidad compleja.

Y después de todo eso, he comentado con alguna persona amiga que, al llegar en el viaje de vuelta a Bruselas, a un aeropuerto que me pareció lujosísimo, me sentía incómoda porque veía injusto ese contraste con el país que acabábamos de dejar. Y una vez aquí me he preguntado ¿cómo vivo ahora después de esta experiencia? Y de momento solo tengo una respuesta y es la confianza de haber incorporado a mi actitud vital una percepción más amplia, más completa del mundo, que me aleje de las micromiserias y micromundos a los que nos enganchamos y me ayude a mirar y a actuar de una manera más global .

Un viaje fácil, bien organizado, interesante, divertido… ¡Gracias medicusmundi!

Isabel Sobejano Tornos


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