Nada más salir de España te dices: “disfruta de la experiencia, porque se trata de un viaje más, acercarnos a África, para conocer, convivir con los ruandeses y las ruandesas y entender una forma de vida”. Pero pisar tierra africana es un Viaje más profundo.  

Podría decir que es Viajar para reconciliarse con el ser humano, entender prioridades. Y voy a decir también que es un viaje que cura. Aquí las heridas que traes contigo se disipan. Y cuando ves las que hay en ellos y ellas sientes que cobra sentido que estemos aquí. Entre hospitales y centros de salud, descubres que la Salud es un derecho fundamental que requiere prioridad en la zona rural del país.  

Un cambio de continente y cambias de punto de vista de vida. Viajar a Ruanda es un trayecto que va más allá de los 5.817 kilómetros que nos separan o las 12 horas de vuelo que inviertes. Aquí esos números se reducen a un segundo de tiempo, un segundo en conseguir una sonrisa, un segundo en conectar. Un segundo es el momento.  

Es el momento de vivir Ruanda.  

Dice un refrán que “las comparaciones son odiosas, pero inevitables”, aquí son impotentes. Se trata sus vidas, de su Salud, de su educación… El contraste, el blanco y el negro, es inevitable. Pero ver los hospitales y la labor de tantos organismos y de medicusmundi te hace creer en una paleta de color. ¡Se puede! 

Niñas y niños llenos de curiosidad e inocencia nos reciben como la novedad. Y yo no puedo apartar mi curiosidad constante ni cuantificar la novedad que son ellos para mí 

En los encuentros surge magia. Siempre reciben a los “muzungu”, blanquitos, como nos llaman, demostrado su hospitalidad: cantando, riendo, bailando… 

En realidad creo que eso es magia. Porque en realidad no nos conocemos, pero por un segundo tenemos la misma sensación, el mismo feeling, hasta la misma sonrisa. Eso es conectar.  

Es ese segundo clave. El instante que te llega al alma.  

Ruanda, un viaje de la mano de la Salud para ver lo imprescindible y estratégico que es para ellos un sistema de organización como el que medicusmundi les potencia, les acompaña desde hace años y mejora con su ayuda.  

Mi otra mano no va sola, en ella agarro sus vidas, me reflejan su día a día, sus preocupaciones y sus ocupaciones.  

Y es que aquí, aunque con menos horas de luz, despiertas todos los sentidos.  

Es: el viaje. Es: el Momento Ruanda. 

Mila Payo