La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha celebrado en Ginebra del 20 al 28 de mayo la 72ª Asamblea Mundial de la Salud, donde los representantes de todos los países del mundo se reúnen para tomar las decisiones que marcarán la agenda política y técnica de la salud en el mundo.

En esta Asamblea, se permite también la participación a aquellas organizaciones que tienen relaciones oficiales con la OMS, como es el caso de medicusmundi Internacional.

Durante estos días los representantes mundiales discuten y aprueban declaraciones sobre los más diversos temas concernientes a la salud, desde la lucha ante enfermedades específicas, como la estrategia para la erradicación efectiva de la polio para 2023, la tuberculosis o las enfermedades no transmisibles.

Otro gran bloque de propuestas se dirige hacia los aspectos que afectan directamente al funcionamiento de los sistemas de salud, como puede ser su respuesta ante emergencias, el acceso a medicamentos y vacunas, o el problema de los recursos humanos sanitarios. Por último, las grandes políticas tienen un hueco en esta Asamblea, y se ha discutido cómo conseguir avanzar en una cobertura universal en salud, como gestionar a nivel mundial la resistencia antimicrobiana, la implementación de la Agenda de Desarrollo Sostenible, o la relación entre cambio climático y salud.ç

Se ha oído en muchas sesiones la importancia de los determinantes sociales de la salud, lo que implica darle cada vez más importancia a la salud pública, en vez de priorizar la lucha individual contra las enfermedades. En este nuevo contexto, la sanidad es un elemento más que tiene que estar interrelacionado con otros sectores como género, medio ambiente, agricultura, vivienda, trabajo, economía… si quiere realmente conseguir cambios en la salud de las personas.

La estructura de la OMS también está cambiando, y nuevos actores como las empresas privadas empiezan tener un espacio cada vez más relevante en la definición de las estrategias mundiales de salud de la OMS, incrementando la preocupación de la sociedad civil ante los posibles conflictos de intereses que pueden aparecer, la reducción de espacios para la sociedad civil y la posible debilitación de la función de rectoría que la OMS debe mantener.

Porque la OMS sigue, y debe seguir siendo, la institución que lidere la gobernanza en salud mundial, de una forma abierta y transparente, sin olvidar uno de sus principios que fue consensuado en 1948, en el documento de Constitución de la OMS: “El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social”. Por lo tanto, la salud debe estar por encima de otros intereses económicos o políticos.

Carlos Mediano Ortiga
Presidente de medicusmundi Internacional


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