Me las empecé a poner hace muy poco. Y con ellas en los ojos se ven cosas: el deber de agradecer a todas las que antes se las pusieron y lucharon, por ejemplo… o el deber de seguir sumando a su lucha, o al menos, el de no ir restando. Por el mundo que queremos construir, que es para todas y todos, las llamadas gafas moradas son muy muy importantes. Muy.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, pertenece a todas las mujeres del planeta. Se celebra también en Mali, por ejemplo, uno de los países africanos con los que medicusmundi NAM trabaja, y del que ahora te hablaré. Con todas las diferencias que se te puedan ocurrir (y que de hecho existen: socioculturales, económicas…), allí las mujeres son iguales a las que estamos leyendo este artículo, e iguales a cualquier otra mujer del planeta. La misma humanidad, la misma dignidad, la misma mujer. Es vital recordar que la igualdad que reivindicamos hoy en zonas del mundo donde se van conquistando derechos, la reivindicamos también para y junto con aquellas mujeres que aún no disponen de ellos.

Y medicusmundi NAM, en Mali, en concreto en la región de Kayes, trata de colaborar para que las mujeres tengan menos dificultades a la hora de acceder a uno de esos derechos fundamentales, que es el derecho a la salud, y lo hace a través de las Mutuas de Salud. Por lo que veréis, las mutuas de salud tienen una innegable tonalidad morada.

¿Por qué apostar por las Mutuas de Salud?

En la mayoría de los países africanos, la población debe pagar todos los gastos sanitarios de su bolsillo. El 100%: la consulta, las pruebas complementarias (analíticas, ecografías, rayos X…), los medicamentos, las curas, las intervenciones quirúrgicas… todo, cada gasa, cada aguja. Con las mutuas de salud se logra que la persona mutualista pague solo el 20% o 30% de este gasto total en cada consulta.

Desde 2009 trabajamos con la UTM (Union Technique de la Mutualité Malienne), organización local sin ánimo de lucro que, colaborando con el Gobierno Malí a través de un acuerdo, acompaña a la población de todo el territorio en la creación, desarrollo y gestión de estas Mutuas de Salud.

¿Por qué Mutua de Salud se escribe en morado?

Porque ayudan a reducir la situación de desventaja de la que parten siempre las mujeres a la hora de acceder a su derecho a la salud. Para una mujer malí, ser mutualista significa:

Más salud: al costarle menos dinero ir al centro de salud, van más y antes de que se complique más el problema.

Mayor ahorro familiar: al ir más veces al centro de salud, incluidas las consultas de control preventivas (las de embarazo, por ejemplo, o pediatría), los problemas se detectan y se atienden antes, con menos complicaciones y consultas menos caras. También es un ahorro personal de la mujer ya que muchas veces es ella quien debe sufragar el gasto, con el dinero que pudiera tener, y no con el que el marido trae a casa.

Más independencia a la hora de decidir si van o no al centro de salud: al ser más barato ir al médico, ya no es un gasto importante sobre el que el marido crea que deba decidir, y lo deja en manos de la mujer.

Más tiempo para otras cosas, ya que no tienen que invertir tanto en cuidar a quien enferma

Ir un paso más allá: las Actividades Generadoras de Ingresos

Las Actividades Generadoras de Ingresos (AGR en sus siglas en francés) son pequeños créditos que se otorgan para crear negocios individuales o colectivos: en Kayes, hemos visto la oportunidad de dar un paso más allá usando AGR para impulsar a mujeres mutualistas en la creación de un negocio propio, y por tanto, en el pago de sus cuotas y de los gastos sanitarios.

En general, las mujeres titulares del seguro de la mutua, son las cabezas de familia, es decir, madres solteras, viudas… por lo que su situación es más complicada, y las AGR resultan un recurso importante.

Queremos que el impulso de las AGR llegue bien acompañado, y por ello, antes del crédito, las mujeres seleccionadas recibirán por parte de la CAFO (Coordinadora de Organizaciones Femeninas de Mali), una formación que constará de dos partes:

#1 Ayudarles a descubrir cuáles son sus capacidades, sus habilidades personales, para que las pongan en juego.

#2 Acompañarles en un análisis de género de su situación y posición en la sociedad, para que sean conscientes de cómo pueden cambiarla.

Con este imprescindible bagaje, las mujeres ya podrán centrarse en buscar su negocio: primero descubriendo qué les gustaría hacer, si ese proyecto es factible y sostenible, y después contando con una persona experta en ese negocio para aprender a emprenderlo y gestionarlo. Recibirán un crédito, gestionado por la mutua de salud, y tendrán un seguimiento semestral en la evolución de su negocio. Y aún continúan las buenas noticias, porque conforme puedan devolver ese crédito, otras mujeres se podrán beneficiar a su vez y emprender su propio negocio.

Al mismo tiempo, se formará en género a autoridades y personal sanitario de los centros de salud con convenio con esas mutuas. También al personal gestor de las mutuas: por ley, un 30% de las personas en puestos de decisión de las mutuas deben ser mujeres, así que las mujeres que están en puestos de gestión en las mutuas seguirán ese mismo proceso de formación en habilidades personales + género + gestión, para que así se vean capaces de ocupar esos puestos de responsabilidad.

No sé cómo te quedas después de leer tanta cosa buena y llena de energía en este 8 de Marzo. Ya te decía yo que una vez puestas, estas gafas moradas son de lo mejorcito que la sociedad se va a encontrar por el camino. Que nos las pongamos, cada día, todos y todas.


Nerea Araujo Barón y Elisa de Biurrun Bakedano

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