16.000 niños y niñas menores de cinco años mueren cada día por causas que podrían evitarse. Ayer dábamos el dato en una charla y sí, tuvimos que repetirlo porque las personas con las que estábamos dialogando pensaron que habían escuchado mal: cada día.

Imagínate que un día te levantas y han desaparecido todas las niñas menores de cinco años de Navarra, o las de Zaragoza, o todos los niños de esa misma edad de Alcalá de Henares, Móstoles y Leganés juntos… Triste, ¿verdad? Pues eso es lo que está pasando en otras partes del mundo.

Lo más grave es que estas muertes se producen por causas que se pueden evitar sin grandes recursos ni costosas inversiones. 7 de cada 10 de estas muertes se deben a: la diarrea, el paludismo, las infecciones neonatales, la neumonía y la mortalidad asociada al embarazo y parto.

¿Sabías que solo con el 1,2% de lo que se gasta en armas en todo el mundo podríamos tener financiación suficiente para que las personas más pobres del plantea tuvieran unos servicios mínimos de salud?

El lugar donde naces marca la frontera entre poder disfrutar de una vida sana o simplemente que tu vida se apague antes de cumplir los cinco años. Y eso es una injusticia contra la que no nos cansaremos de luchar.

Por eso seguimos apoyando la construcción de sistemas sanitarios fuertes en África y América Latina. Unos sistemas sanitarios públicos que sean capaces de atender las necesidades de salud de la población con calidad y calidez, entendiendo sus problemas, adaptándose a su forma de pensar.

¿Sabías de 8 de cada 10 problemas de salud se podrían resolver con una buena Atención Primaria?

Pero la salud depende de muchas más cosas que el sistema sanitario. La salud también es agua en buenas condiciones. Un trabajo decente. Una vivienda digna. Una buena alimentación. Por eso también trabajamos para mejorar las condiciones de vida de las personas a las que acompañamos.

Cada día ponemos todo nuestro empeño y toda la ilusión del mundo para continuar esta carrera de fondo por el derecho a la salud. Pero necesitamos seguir sumando esfuerzos para poder seguir formando enfermeras como Awa, que cada día lo da todo en el centro de salud de Diamaguène, en Senegal. Para poder seguir apoyando el trabajo que hace Norma, técnica en enfermería en Carhuancho, Perú, para mejorar la salud de su comunidad. Para seguir al lado de Chantal, trabajadora social responsable del servicio social del Hospital de Nemba, y continuar trabajando con ella para mejorar la nutrición de los niños y niñas que lo necesitan.

Porque ninguna vida vale menos que otra. Porque es inhumano que sigan muriendo tantos niños y niñas cuando tenemos los recursos para evitarlo. Porque la solidaridad, la empatía, nos hace humanos. Porque solo con la participación de todos y todas conseguiremos acabar con tanta injusticia.

¿Nos acompañas?


El 12 de diciembre se celebra el Día de la Cobertura Sanitaria Universal para recordar que todas las personas y comunidades tienen derecho a recibir los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos