A mí me dicen “voluntario” o “voluntaria” y me viene una mujer a la cabeza. No una mujer en general, sino una mujer concreta a la que conozco. Tendrá sus sesenta y pico años y es voluntaria… ¿cómo decirlo?, desde la entraña misma. Si no es voluntaria, yo creo que se muere.

La he visto en manifestaciones, en mercadillos, al pie de un stand, en asambleas, haciendo fotocopias, atendiendo el teléfono, en juntas tomando decisiones, sentada en el último banco, escuchando calladita, y en el primero, levantando la mano y dando su opinión, sembrando preguntas. Y no la he visto en terreno, acompañando a personas en el día a día porque, sinceramente, no me ha tocado, pero no porque ella no haya estado allí, sino porque la que no estaba… era yo.

Su nombre aquí da lo mismo, aunque me da que si estás leyendo esto te habrá venido a la mente alguna persona en concreto, y puede que sea esta mujer, u otra, u otro. Pero ya sabes a qué tipo de personas me refiero.

Los Grupos de Acción Social de medicusmundi en un taller sobre Bolivia.

Leía hace poco lo siguiente, que copio con el permiso de su autor: “El papel del voluntariado en las asociaciones es imprescindible, ya que deberí¬a ser lo que nos vertebre y nos dé sentido como organizaciones representativas de la sociedad civil. Y deberíamos ir más allá, tratando de resaltar la importancia de que cada cual se crea lo que hace. Es decir, no hacer solo un voluntariado por hacerlo, sino porque se cree firmemente que el trabajo de la asociación a la que pertenece influye directamente en el camino hacia una sociedad más justa”.

Este párrafo me disparó un montón de preguntas. Empezando por la primera: “Y esto que pone aquí… ¿ya es real, o es el discurso ideal que tenemos en las ONGD y poco más?” Quizá me pilló un poco quisquillosa el tema, puede ser. El caso es que me vino entonces esta mujer de la que os hablaba a la cabeza, y luego me vine yo misma, que también soy voluntaria, claro, pero bien distinta de la primera… ¿y cuántos modos más de hacer voluntariado habrá a lo largo y ancho de este mundo? ¿y cuántos motivos? ¡Miles!:

Limpia conciencias… lo llevo haciendo toda la vida y me voy a sentir fatal si lo dejo… me siento solo, así conozco a gente… quiero encontrar un trabajo y mientras tanto aprendo, me formo en cosas, me mantengo activa… me sobra tiempo, en casa me aburro, al menos así echo un cable… no sé qué hacer con mi vida ahora mismo… por convicción profunda, creo en un mundo mejor, en la justicia, la dignidad de las personas, creo en la participación social, en que esto es cosa de todas… se me da bien hacer esto o aquello y siento que es mi deber ponerlo al servicio de algo “mayor” que yo, si no sería como un despilfarro…. Y me parece que en todos estos casos (y en todos los que no pongo) se podría valorar además el nivel de libertad interior, integridad, solidaridad y compromiso real… etc, que hay en cada persona. Porque además el tipo de voluntariado que una hace depende del momento vital, de las circunstancias personales, y puede que un día seas voluntaria por una razón, y otro día, por otra.

Lurdes en Senegal, junto a representantes del Consejo de Barrio de Léona/HLM.

Temita lindo el del voluntariado. Lo mismo le ponemos un día internacional, ¿no? que parece que da bastante de sí… 😉

Y siguen las preguntas… ¿por qué es uno voluntario/a? ¿sirve un voluntariado si la persona no se lo cree profundamente, no está implicada de veras en esa tarea? ¿sirve lo mismo? ¿nos sirve igual a las ONGD? ¿nos debería servir o no nos debería servir? ¿se puede lograr un voluntariado más auténtico acaso? ¿está en manos de las ONGD? ¿No depende más bien de esta manera de hacer sociedad en la que la mayoría vivimos en un justico “primero yo y luego ya si eso los demás”? ¿Es así posible que sea el voluntariado quien vertebre una organización, si exige un compromiso/modo de vivir en sociedad que, salvo honrosas excepciones, es difícil ver?

En estas cavilaciones andaba yo, cuando fui recibiendo el testimonio de varias personas voluntarias de medicusmundi. La idea era que su labor diaria iluminase este artículo, y creo que merece muchísimo la pena leer y rumiar lo que nos cuentan. Porque preguntas filosóficas sobre el sentido de lo que hacemos siempre habrá y necesitaremos irlas poniendo en el horizonte para seguir caminando… pero por suerte, lo que creo que tampoco faltará, serán las respuestas encarnadas en gentes como tú y como yo, con sus motivos y circunstancias personales, enarbolando la pancarta en primera línea de manifestación… o sentaditas y bien atentas en ese último banco.

Maite (Navarra) ¿Cómo empezaste a ser voluntaria?

… fue hace 15 años, pero es ahora que con menos obligaciones familiares puedo dedicar tiempo. Continúo hoy día porque me siento útil y pienso seguir hasta que el cuerpo aguante, y sobre todo hasta que siga siendo una pequeña ayuda y no un estorbo. Es que mi labor es muy sencilla, no tengo una preparación específica ya que he trabajado solo en casa, y aquí hago pequeñas tareas, me encargo de una exposición de fotografía y trabajos sencillos de oficina cuando los hay y se necesita. Me gusta haber encontrado, aunque tarde en la vida, una ocupación que me hace sentirme más útil cooperando con personas jóvenes, inquietas.

Alan (Aragón) ¿cuál es tu labor en MMNAM?

Colaboro en actividades lúdico-educativas: talleres de reciclaje, teatro de títeres y cuentacuentos. Y aunque las prácticas ya las terminé, en ningún momento dudé en si dejarlo o continuar, me gusta mucho. A veces no se puede evitar pensar en la opinión que se tiene sobre esto: “Ser voluntario no lleva a ninguna parte… No consigues ningún ingreso ¿así que para qué lo haces?…”, pero luego pienso: “hasta que no lo intentas no lo sabes”, así de sencillo.

Itziar (Navarra) ¿alguna vez has tenido momentos de bajón? ¿de pensar que no sirve para mucho? ¿Cómo se resolvieron esos momentos? ¿A qué conclusiones llegaste?

Las desigualdades estructurales son de tal magnitud que, a veces, sí he pensado que tal vez no sirve de mucho desarrollar un proyecto aquí y otro allá. Sin embargo, no comparto esa mirada cínica que utiliza lo limitado de toda acción para no colaborar en nada y resignarse. Creo que aceptar los límites de lo que se hace es honesto, pero si pensamos que nada sirve, quienes ganan son aquellas minorías que se benefician de esta realidad injusta.

Lurdes (Madrid), imagínate por un momento que aparece una ley en la que se prohíben los voluntariados. ¿Qué crees que perdería nuestra sociedad?

Para mí es impensable que se prohíba, el voluntariado es voluntario, ¡nadie te lo puede impedir!. Otra cosa es que se destruyesen las estructuras formales donde las personas ejercemos voluntariado, pero voluntariado se puede hacer de muchas maneras, aunque no haya una estructura por encima que te organice, es hacer algo por y para alguien de modo desinteresado. Si desaparece el voluntariado es porque desaparece la sociedad, y espero que esto no suceda nunca.

Maite, Alan, Itziar, Lourdes, Dani, Raquel… si tuvieras que resumir en una sola palabra lo que significa para ti ser voluntaria/o, ¿cuál sería?

…¿En una palabra…? Disponibilidad

…Auzolan, continuar con esa tradición nuestra de trabajo vecinal solidario y no remunerado.

…Tengo varias palabras, pero si solo se puede una… diversión

…Una proyección más de mi persona, de mi actividad profesional, de mi formación. Otra parte muy importante de mi vida.

…Lo tengo clarísimo: creer.

…Ayudar

Nerea Araujo Barón

Voluntaria de medicusmundi NAM


El 5 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas Voluntarias