Con las maletas casi sin deshacer, Irene, voluntaria de medicusmundi gracias a un acuerdo con la empresa en la que trabaja, CINFA, nos cuenta cómo ha sido su experiencia en el país de las mil colinas.

Cuando salió publicada en la intranet de CINFA la opción de viajar a Rwanda en colaboración con medicusmundi no me lo pensé dos veces. Era algo que llevaba tiempo pensando y me pareció una oportunidad impresionante.

Era ya la tercera vez que Laboratorios CINFA nos daba la opción a personas de la plantilla de dedicar dos semanas de nuestra jornada laboral y otras dos de nuestras vacaciones personales a aportar nuestro conocimiento para mejorar determinados aspectos del funcionamiento del Hospital de Nemba. medicusmundi traslada a CINFA el perfil técnico que han solicitado en Ruanda para apoyarles y la empresa inicia un proceso de selección para ver quien es la persona que mejor se adaptar al perfil que necesitan allá. En 2015 ya viajó una farmacéutica y en 2016 una periodista y un gestor financiero.

Tuve la suerte de ser la elegida, así que a preparar el equipaje y rumbo a Ruanda con las maletas llenas de ilusión por adentrarme en la nueva aventura.

Cuando llegué a Kigali, Pierre Kayinamura, el coordinador de medicusmundi en Ruanda, me estaba esperando para viajar a Nemba, el lugar donde se encuentra el Hospital en el que medicusmundi lleva trabajando desde los años 70. Era de noche y no era consciente todavía de donde estaba, pero a la mañana siguiente me quedé alucinada al salir de casa. ¡¡Qué vistas!! ¡¡Qué montañas!! Me pareció precioso y durante toda la estancia allí me pareció una maravilla poder disfrutar de vivir allí.

El primer día en Nemba era domingo, por lo que no se trabajaba. Estuvimos visitando el hospital y los alrededores. Aquí fue mi primer contacto con la gente de Nemba. Eran las confirmaciones y había muchísima gente en la iglesia. En la puerta, muchos niños comenzaron a rodearme y solo me miraban y se reían…No estoy acostumbrada a estas cosas y fue una situación extraña para mi.

Después tocó ponerse manos a la obra… El hospital de Nemba se encuentra en un proceso de acreditación. Tras la última auditoría se vieron algunos elementos para mejorar en la farmacia del Hospital, así que mi trabajo consistió fundamentalmente en:

  1.  Ver su forma de trabajar y gestionar los medicamentos (dispensación, almacenamiento, etc). Trabajar con ellos, dispensando, organizando el stock.
  2. Teniendo en cuenta los resultados de la última auditoría, establecer una serie de recomendaciones, en consenso con el farmacéutico y personal de la farmacia, que pueda mejorar los resultados de la próxima auditoria.

Mi día a día en Nemba consistía en ir a trabajar al hospital de 8-17h (iba a comer a casa y descansaba un rato después de comer, ya que la casa está muy cerca del hospital), y por las tardes solía ir a tomar algo a un bar cerca del hospital, algunas veces solo con Pierre y otras con chicos y chicas de la Universidad de Elche que se encontraban en un programa de cooperación y pasaban muchas horas en el hospital también.

Los fines de semana pude hacer algo de turismo con ellos. Tenían todo bastante organizado y me uní a su grupo para poder conocer el país, que la verdad, cada día me impresionaba mas. Muchas mañanas antes de ir a trabajar (amanecía a las 6 de la mañana) iba con otra chica de la universidad de Elche a correr. Eran momentos increíbles, ya que coincidía con el momento en el que los niños iban al cole y cunado nos veían corriendo muchos se ponían a correr con nosotras, nos reíamos con ellos, estábamos juntos… Fueron momentos muy especiales.

El trabajo en el hospital fue muy enriquecedor. Estuve muchas horas en la farmacia, viendo cómo trabajaban, ayudándoles en la dispensación, hablando mucho con el farmacéutico (sobre todo los últimos días) e indicándoles una serie de recomendaciones que me parecían muy útiles y fácilmente aplicables en la farmacia. También aproveché para estar en otras zonas del hospital ; maternidad (pude ver algún parto), psiquiatría, laboratorio, etc.

El trabajo que medicusmundi realiza en el país no se limita a apoyar el Hospital (de hecho esa es la parte más pequeña del proyecto) sino que se extiende por una amplia zona del Distrito de Gakenke (250.000 personas) en la que están mejorando infraestructuras y equipamientos de centros de salud y mejorando la formación del personal sanitario.

También han impulsado y creado casas nutricionales en las comunidades para mejorar el control de la desnutrición infantil y realizar un seguimiento de los embarazos. Es un apoyo muy importante para este país, y aunque queda mucho trabajo por hacer, el país (o concretamente, el distrito de Gakenke que es la zona que he conocido), ha mejorado mucho respecto a años anteriores.

Durante mi viaje también pasé muchos momentos con el equipo de fútbol Freedom, de chicos y chicas, estuve entrenando con ellos, conocí a la capitana del equipo nacional de Rwanda que era la entrenadora del equipo de chicos. Tuve la suerte de poder llevarles equipaciones de Osasuna y balones donados por GEDO y ASDEFOR (una asociación del valle de Egüés). Estaban muy agradecidos ya que las condiciones que tienen para poder jugar a fútbol allí no son las mejores, pero lo viven y lo disfrutan muchísimo.

Es difícil contar mi estancia en Nemba en unas líneas. A nivel personal me ha tocado mucho, me ha ayudado a valorar las cosas que realmente son importantes. A nivel profesional, he visto como con pocos recursos son capaces de hacer maravillas. Ha sido una experiencia “dura” (por ver cómo hay gente que sigue viviendo en condiciones muy precarias, junto con otras que viven en condiciones normales) pero a la vez muy enriquecedora. Sigo hablando con algunas de las personas que conocí allí y no me gustaría perder el contacto con ellos. Volvería una y mil veces. Lo recuerdo como un sueño.