El 18 de agosto Irene, una voluntaria de la empresa CINFA, se embarcó en un viaje que cambiará su manera de ver el mundo…

¿Su destino? Ruanda. El país de las mil colinas. Un pequeño país africano en el que pasará un mes realizando un voluntariado en el Hospital de Nemba. Pero en la maleta no llevaba solo ropa y muchas ilusiones, también llevaba balones nuevecitos donados por la marca deportiva solidaria, GEDO, a través de la Asociación por el Deporte Formativo y equipaciones del Club Atlético Osasuna.

El destino final de estos balones y equipaciones es el “Freedom” de Gakenke Women Football Club, un club en cuyas filas hay niños, niñas, jóvenes, adultos y… mujeres. Y es que Rwanda fue el primer país en Africa del Este en crear una liga nacional femenina y las mujeres poco a poco ganan protagonismo en este deporte tan popular en el país.

De hecho, una de las entrenadoras del Freedom es Gloria Nibagwire, toda una celebridad que podéis ver en el siguiente video-reportaje del New York Times: Rwanda’s Soccer Sisterhood.

A Irene, nuestra voluntaria, le hace especial ilusión esta tarea. Ella también es apasionada del fútbol y nos cuenta así su aventura:

“¡La experiencia comenzó genial! Había quedado con el responsable del equipo, Cornaille,  para que me ayudara a llevar el material. Vino a buscarme en moto, así que nos subimos los dos en la moto con todo el material, mochilas, etc… ¡Toda una aventura!

Ya en el campo, al llegar me sorprendió ver la cantidad de niños, niñas y mayores que había. Algunos miraban, otros jugaban, pero el ambiente era impresionante. ¡La verdad que nunca había visto tanta gente dentro de un campo de fútbol!

Al verme se acercaron; “muzungu muzungu” (una palabra en Bantu que identifica a las personas de ascencencia europea) y los niños y niñas intentaban adivinar qué había dentro de aquellas cajas.

Pronto llegaron los integrantes del Freedom; había tanto niños y niñas como mayores, chicos y chicas. Cornaille les explicó lo que traíamos, quién era yo y después me tocó presentarme mientras él me traducía. Una vez hechas las presentaciones, separaron los equipos en el de mayores y pequeños.

Yo me quedé  con los pequeños, que corrían que se las pelaban por el campo, y allí estuve jugando y disfrutando, viviendo una experiencia muy chula, tanto que voy a volver a repetir.

El domingo jugaban partido y fui a verles. Como el equipo contrario había llegado tarde acortaron el partido a dos mitades de 30 minutos. Me hizo mucha gracia pero lo mejor fue ver como disfrutan del fútbol, la cantidad de gente que había viéndoles y como celebran los goles. ¡Fue increíble!”.