Ya está aquí agosto. Ese mes con el que soñamos durante los largos días de invierno. Con su calor, sus terracitas, su solecito y… sus vacaciones. Sí. Vacaciones. Porque los seres humanos somos así, todos a hacer lo mismo al mismo tiempo, no sea que nos perdamos por el camino. Así que llega agosto y de repente las playas se abarrotan, los pueblos se llenan de turistas con ansias de calma, en los aeropuertos y estaciones no cabe ni un alfiler, los chiringuitos desbordan… Y entre todo este jaleo y aglomeración queda poco espacio para pensar en las consecuencias de las decisiones que tomamos. Porque toda decisión, por superficial que parezca, tiene un impacto del que no solemos ser conscientes.

A la hora de planificar nuestras vacaciones solemos tener en cuenta diferentes elementos; el precio, el lugar al que vamos, la comodidad, el tiempo del que disponemos, la comida disponible, las opciones de ocio… Pero pocas veces tenemos en cuenta otros criterios como nuestro impacto en el medio ambiente, en la economía local, en el desarrollo de las comunidades, etc. Solemos disponer de demasiado poco tiempo como para perderlo pensando en estas cosas, y sin embargo, en un mundo cada vez más interconectado y sometido a grandes amenazas, plantearnos alternativas conscientes y responsables está dejando de ser una opción.

Aquí os dejamos una serie de tips y recomendaciones para unas vacaciones más SOStenibles:

1. Al pensar el dónde, échale conciencia:

Es más que común soñar con viajar a esos paraísos inmortalizados en las películas, en las postales o en las publicaciones de Instagram, pero el turismo masificado y poco respetuoso está haciendo un daño tremendo a muchos de esos destinos. Por ejemplo, la isla de Boracay (Indonesia) recibe cada año 2 millones de visitantes que, lamentablemente, la están convirtiendo en una fosa séptica (en palabras del presidente del país) ya que sus hoteles tiran directamente al mar las aguas usadas. Las playas de Bali están plagadas de desechos y los turistas, muchas veces, pisan los arrecifes de coral. En este artículo del diario Público abordan la situación de 10 lugares en riesgo por el turismo de masas, pero hay muchos más… Infórmate antes de viajar.

Tampoco está de más tener en cuenta los estándares de protección del medio ambiente, el bienestar social y los derechos humanos de los destinos turísticos. Ethical Traveler, una iniciativa sin ánimo de lucro, sabe bien que el turismo es un gran motor económico y puede influir el modo en que los países tratan a sus ciudadanos, los pueblos indígenas, la vida silvestre y el medio ambiente. Cada año, Ethical Traveler revisa las políticas y prácticas de más de cien países en desarrollo seleccionando los diez destinos más éticos para que los viajeros responsables puedan recompensar los esfuerzos con sus decisiones de viaje.

2. El cómo también importa:

Las vacaciones suelen implicar movimiento, y movimiento concentrado; muchas personas moviéndose casi al mismo tiempo y aumentando enormemente las emisiones y la contaminación.

  • Recuerda que los vuelos en avión representan casi un 9% del total del impacto de la actividad del ser humano en el cambio climático. Existen compañías aéreas que integran métodos de reducción y de compensación de emisiones, elígelas, y si puedes, utiliza otros medios menos contaminantes… Por ejemplo el tren. Si no tienes más remedio que viajar en avión, intenta reducir las escalas.
  • Una vez en tu destino quizás alquilar un coche parezca lo más cómodo pero desde luego es mucho más responsable utilizar el transporte público que, además, te permite conocer mucho mejor el lugar en el que te encuentras. En todo caso, para conocer una ciudad, el coche de San Fernando (un ratito a pie y otro andando) sigue siendo la mejor apuesta. ;P
3. ¿Dónde te quedas?

Casi a cualquier lugar al que vayas hay muuuuuuuuuuuuuuuchas opciones de alojamiento; camping, hotel, hostal, casa rural, casa de huéspedes, alquileres privados… Puedes tener en cuenta criterios de sostenibilidad de los alojamientos (¿reciclan? ¿tienen sistemas sostenibles de gestión de la energía y el agua? ¿son respetuosos con el medio ambiente? E incluso ¿cómo tratan a los empleados?). Hay muchos sellos y certificaciones que acreditan la sostenibilidad de los alojamientos. La guía ‘Sustainability in tourism. A guide through the label jungle‘ (Sostenibilidad en el turismo. Una guía a través de la jungla de las etiquetas), analiza y valora más de 150 certificaciones de turismo sostenible y ecológico y comercio justo para que no te pierdas.

¡Ah! Y puede ser que alojarse en una habitación o una vivienda de un particular sea mucho más barato pero puedes asegurarte antes de que cuenta con las licencias pertinentes… Recuerda lo que esta práctica está causando en el mercado del alquiler de ciudades como Madrid y Barcelona. Seguro que no quieres contribuir a ello ¿verdad?

4. Apoyo a lo local.

¿Una habitación en una cadena hotelera o un alojamiento en un hostal gestionado por una familia del lugar al que viajas? ¿Un plato en una cadena de restaurantes o un menú en un bar local? Aquí lo tenemos claro… Cuando viajamos mejor que nuestro dinero contribuya al desarrollo de las personas y no a engrosar los bolsillos de las grandes multinacionales. ¿No sabes dónde ir? Preguntando se va a Roma. Las personas pueden darte información que no se encuentra tan fácilmente en los buscadores de Internet.

Además, hay iniciativas maravillosas que persiguen un fin social a través del turismo. ¿Por qué no apoyarlas? Haz una búsqueda en Internet sobre tu lugar de destino antes de irte, ubícalas y apóyalas. Tu viaje puede cambiar las cosas.

5. El respeto ante todo. Recuerda que estás de paso…

No es raro que los turistas entren en los destinos a los que van como “elefantes en una cacharrería”. Muchas veces, sin pretenderlo, incurren en comportamientos que pueden resultar ofensivos para las personas que viven en esos lugares, o que no tienen en cuenta su realidad cultural, social y económica. Por ejemplo, no se te ocurra darte un baño relajante en un lugar que sufre problemas de abastecimiento de agua, no hagas fotos a las personas sin pedirles permiso (no son monos de feria y tienen derecho a la intimidad y a su propia imagen), no tires la comida, no fumes donde te apetezca, no te emborraches alegremente, no palmees la espalda de la gente ni te lances a dar dos besos a diestro y siniestro, no tires basura, no intentes llevarte “souvenirs” como un trocito de coral, un trocito de monumento, etc.

Además, recuerda que cada lugar tiene sus propias normas de conducta, ínformate e intenta respetarlas aunque no las entiendas. Esta divertida herramienta “The ultimate guide to worldwide etiquette” te da unas pautas básicas de comportamiento en más de 20 países. En este enlace encontrarás guías de comportamiento más completas en muchos más países, incluyendo destinos “exóticos” como Sri Lanka, o Azerbaiyán.

¡FELIZ VERANO SOSTENIBLE!