Al bajarse del coche, Andrea sintió en la cara el viento helado que no los abandonaba en aquella época del año en el Norte de Potosí. Pero el frío, más que devolverla al interior del vehículo, le vino muy bien para sacudirse del cuerpo la modorra de horas y horas conduciendo por esas infernales carreteras de montaña.

Había niebla, y al principio no vio al campesino que acompañaba a su rebaño en aquel lugar inhóspito. Se acercó y entabló conversación con él. Al fin y al cabo, no venía mal un poco de compañía humana después de tantas horas al volante.

Hablaron de la vida en aquel lugar, uno de los más pobres de Bolivia, de cómo las personas conseguían salir adelante “pero muy justitas”, como le dijo el campesino, y al final llegaron a la salud, un tema que le apasionaba que no en vano era el que lo había llevado hasta allí como cooperante de una ONG.

Cuando abordaron el tema de la salud, Andrea pensó en lo de siempre, en que el campesino le iba a decir que hacían falta médicos y enfermeras, más centros de salud, medicinas… pero su sorpresa fue mayúscula cuando el hombre le respondió: “Mis ovejas están bien, la tierra está produciendo, mi familia también está bien, entonces sí, estamos bien, estamos sanos”.

No es que lo que tenía Andrea en la cabeza no hiciese falta, pero la joven recién salida de la facultad de Medicina recibió una lección inesperada de lo que son los determinantes de salud y de que hay otras formas de entenderla, más allá de la ausencia de enfermedad: la armonía con el medio, contar con alimentos, vivir en un ambiente saludable, la buena relación entre las personas…

Y de eso os vamos a hablar hoy… Han pasado muchos años y viajamos de Potosí, donde transcurría esta historia, hasta Oruro. Allí nos esperan pequeños agricultores, ganaderos, artesanas, médicos tradicionales y matronas a los que medicusmundi NAM está apoyando para que puedan transformar todo lo que producen y así darle más valor.

¿Saben cuántas personas caen cada año en la pobreza al tener que pagar por ser atendidas cuando están enfermas? 100 millones. ¿Todavía hay alguien que dude de la relación entre pobreza y salud?

Por eso, apoyando a estas personas organizadas en pequeños grupos y contribuyendo a que mejoren su situación económica, estaremos incidiendo directamente sobre su salud.

Una de las cosas más hermosas que nos dijeron durante nuestra última visita a este proyecto es que, gracias a esta mejora en las condiciones económicas, la gente estaba empezando a poder vivir de su trabajo y se estaba reduciendo el número de personas que tenían que emigrar en busca de una vida mejor, pero que lo que encontraban en las ciudades era más pobreza y desarraigo. Desde luego, que es difícil pensar en un resultado más satisfactorio.

Esta iniciativa tiene una duración de tres años y ya contamos con el apoyo de Obra Social La Caixa, la Diputación de Zaragoza, la Fundación Iraizoz, Caja Navarra y los ayuntamientos de Teruel, Monzón, Jaca, Sabiñánigo y San Fernando de Henares.

El municipio madrileño ha sido por el momento el último en sumarse a esta iniciativa, concediendo una subvención de 7.104,85 euros para el proyecto “Empoderamiento ciudadano en el desarrollo económico local de los municipios de Sacaca, Bolívar y Salinas de Garci Mendoza en Bolivia”.

El apoyo de San Fernando de Henares se concretará en la compra de equipos para laboratorios de médicos tradicionales, con los que podrán obtener productos medicinales a partir de las plantas que cultivan y así poder venderlos en mercados locales y nacionales.

Nos alegra seguir encontrando tantos apoyos a la hora de generar oportunidades, apoyar las capacidades locales y trabajar sobre todo aquello que incide en la salud de las personas.