Los días 12 y 13 de febrero de 2018 se desarrolló en Bilbao un simposio internacional donde se ha analizado qué amenazas y retos deben afrontar los Estados para garantizar la salud de sus poblaciones.

Han participado personas muy relevantes en el ámbito de la salud a nivel internacional, como Lucrecia Hernández, exministra de Salud de Guatemala y Eduardo Espinoza, viceministro de salud de El Salvador, a los que podemos sumar diversos expertos europeos y de nuestro país, con una especial presencia de personas expertas de Euskadi. En este simposio se presentó un documental realizado por medicusmundi bizkaia y la Universidad del País Vasco, donde se mostraban las diferentes situaciones y amenazas existentes para la salud en entornos tan diversos como Guatemala, El Salvador o el propio Euskadi.

La primera conclusión que podemos sacar de estos días, es que la salud de las personas está determinada por sus condiciones de vida, los denominados determinantes sociales de la salud. Por lo tanto, la inequidad en la salud es un problema global, no solamente de los países más empobrecidos, sino que también se da de forma muy significativa en nuestras sociedades. Existen inequidades de muchos tipos: por género, lugar de residencia, clase social o nivel de estudios. En Euskadi, por ejemplo, dependiendo de donde nazcas puedes tener una esperanza de vida entre 10 y 7 años mayor, que supone el incremento total de esperanza de vida en Euskadi en los últimos 30 años.

Las causas son múltiples, pero se destacó la idea de que existe una pugna en estos momentos por definir a la salud prioritariamente como un derecho o como una mercancía, siendo esta última, un peligro cierto para asegurar la equidad en la salud y en el acceso a los sistemas de salud en cualquier país del mundo. Por ejemplo, se puede observar que el gasto privado individual de las personas es más alto que lo que podemos sospechar, y tiene que ver con las políticas que se implementen. En Euskadi, por ejemplo, el 28% de todo el gasto en salud de una persona es privado, un punto menos que el conjunto de España. Sin embargo, en El Salvador el gasto privado por persona era menor que en Euskadi, debido a políticas reguladoras del medicamento y aumentar los presupuestos en salud en plena época de recesión.

Carlos Mediano. Presidente de medicusmundi Internacional.
Carlos Mediano. Presidente de medicusmundi Internacional.

También existe una tendencia creciente a privatizar servicios de salud, generando sistemas de salud pública para las personas más pobres, mientras el resto de la población es atendida por la iniciativa privada. Por el momento no se ha mostrado que los sistemas de salud basados en iniciativas privadas sean ni más eficientes ni más eficaces que la salud pública. Y es que como dijo el Dr. Espinoza: “Sistemas de salud para pobres generan pobres sistemas de salud”.

También se han propuesto posibles soluciones para mejorar la inequidad en salud de las personas:

#1 Aumento de la participación social para defender el derecho a la salud de las personas y democratizar las decisiones en salud.

Aspectos como la interculturalidad han de ser tenidos en cuenta en las tomas de decisiones. Un ejemplo de esta participación la mostró Margarita Posadas, del Foro Nacional de salud en el Salvador, que ha permitido una mayor implicación y control de la población en las acciones de salud. Existe una primera lucha, que es informar a la población, y eliminar estigmas como “lo público es malo porque es público y lo privado bueno porque es privado”. Hay que luchar contra la legitimación sin evidencias de que la transferencia de lo público a lo privado es la mejor solución. Y debemos renovar el discurso de la defensa del derecho de la salud: “la inequidad mata más que el tabaco” y “sin políticas sociales no hay salud”, son dos ideas fuerza que deberían estar presente siempre en las discusiones sobre las prioridades en salud.

Margarita Posadas. Foro Nacional de Salud de El Salvador.

#2 Sistemas públicos basados en Atención Primaria de salud real.

No con paquetes básicos, sino como una atención integral, con programas de salud pública, que son los que atienden a las poblaciones, que permitan tener una salud colectiva, no solamente individual. Estos sistemas deben ser regidos por instituciones públicas, con una financiación pública suficiente, con suficiente transparencia y rendición de cuentas a la población.

#3 La salud no depende solo del sistema sanitario, tiene que haber un modelo social de salud, y todas las políticas tienen que pensar en la salud

Políticas fiscales progresivas que financien la salud, políticas sanitarias y sociales adecuadas, analizar cuál es el rol de las empresas en la enfermedad y en la salud. Y no solamente las farmacéuticas y de aparatos de tecnología médica, aquellas que afectan a la salud, como por ejemplo, tabaco, alimentación o bebidas alcohólicas.,.. También debemos tener en cuenta los contextos locales y globales, y trabajar en ellos, pues son muy importantes en las definición de las prioridades en el sector de la salud.

Necesitamos comenzar a trabajar para que la salud sea un derecho de todas las personas, y se sabe que tiene que ser un proceso donde hay que cambiar ideas, conocimientos, y políticas públicas. Pero en resumen, debemos tener siempre presente que la salud es un derecho, donde la ciudadanía la demanda y los gobiernos responden.