Si buscas “cólera” en Google, una de las primeras cosas que te queda clara es que es una infección intestinal que puede matar en cuestión de horas. Si buscas noticias sobre ella, es inevitable que su nombre salga unido al de República Democrática del Congo.

Y es que el país africano está viviendo una de las peores epidemias de los últimos años con una cifra que roza las 2.000 personas muertas y que llega a las 55.000 personas infectadas. Sólo en las dos primeras semanas de enero, se han registrado 1.785 casos y la enfermedad ha matado a 33 personas.

La respuesta médica y humanitaria lleva un tiempo en marcha, con desplazamiento de equipos especializados al terreno para apoyar a un personal local desbordado y la puesta en marcha de centros de tratamiento, como refuerzo a los hospitales existentes, que no dan abasto. La OMS anunciaba además a finales de enero que había entregado al gobierno congoleño 11 toneladas de medicamentos para apoyar la respuesta a la epidemia.

El contexto en el que se está produciendo la epidemia es, cómo no, bien significativo: un país con 4,3 millones de personas desplazadas internas y en el que 13,1 millones de personas tienen necesidad de una ayuda humanitaria de emergencia. Que está luchando en la calle cada semana para que su presidente convoque de una vez las prometidas elecciones. Un país con un sistema de salud frágil y en el que el acceso al agua potable y el saneamiento es un grave problema. Siendo este último precisamente un factor clave a la hora de combatir el cólera y otras enfermedades transmitidas por el agua.

Miramos con preocupación a RD Congo mientras seguimos trabajando para evitar estas situaciones a pesar de las dificultades a las que se enfrenta nuestro equipo en terreno. Y es que nos acordamos mucho de lo difícil que lo tienen para trabajar François, Pélagie, Álvaro, Junior, Charles, Papy y Berthy. Por eso hoy te vamos a contar todo lo que estamos haciendo en estos momentos en RDC:

Agua y saneamiento para luchar contra las enfermedades diarreicas agudas (EDA):

Estamos apoyando el acondicionamiento de puntos de agua en Alto Ouelé, una provincia situada a 1.500 kilómetros de la capital y a la que es muy difícil llegar, y estamos trabajando la mejora del saneamiento en Kinshasa, uno de los puntos más afectados por la epidemia de cólera, donde el riesgo de contagio es, si cabe, más alto, en una ciudad en la que viven 10 millones de personas.

Mutualidades para evitar la pobreza

No nos cansamos de repetirlo. Hay millones de personas que caen cada año en la pobreza por tener que pagarse los cuidados de salud. Mutualidades como las que hemos estado apoyando en Kinshasa y Mbandaka nos ayudan a luchar contra esta situación.

Fortalecer el sistema público de salud, la clave

¿Sabías que la mayor parte de los problemas de salud de un país se podría resolver mejorando la Atención Primaria? A ello también contribuimos en RDC, formando al personal sanitario, entre otras cosas para que mejore la manera en que gestionan los escasos recursos con los que cuentan, facilitando el acceso a medicamentos y mejorando los equipamientos disponibles.

Mejoramos la salud materna e infantil

60 mujeres mueren cada día en RD Congo por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto. Eso supone 22.000 muertes cada año. Por eso estamos apoyando la mejora de la maternidad del área de salud de Wendji Secli, en la Zona de Salud de Bolenge, en una de las zonas más pobres dentro de uno de los países más empobrecidos del mundo.

Refuerzo de la participación comunitaria

En todos nuestros proyectos, las comunidades beneficiarias son las que fijan las necesidades, participan de modo activo en el diseño y desarrollo del proyecto. Para ello se les ofrece además un apoyo para que tengan cada vez más herramientas y formación para hacerlo, conozcan sus derechos y sepan que pueden y deben exigirlos.

Violencia contra la mujer

Si queremos que, además, nuestros proyectos tengan un impacto de género positivo, no podemos dar por supuesto que si algo que es bueno para la población en general, lo será también para las mujeres. En Kinshasa, acabamos de iniciar un proyecto con el que se creará un sistema integral de atención a las víctimas de las violencias sexistas, que incluye formación en género y campañas de sensibilización, la instauración de protocolos para la detección, atención y derivación de los casos de violencia contra las mujeres, la creación de un centro de acogida y apoyo psicológico, social y jurídico a las víctimas y el seguimiento de las actividades generadoras de ingresos. Porque solo unas mujeres empoderadas, que se sientan fuertes para defender sus derechos y económicamente independientes, pueden trabajar por ellas mismas, su comunidad y su país. Y la violencia patriarcal intenta hacerles creer lo contrario.

La financiación escasea en estos momentos que es cuando más falta hace, pero en medicusmundi NAM sabemos que el trabajo bien hecho a largo plazo da resultados. Resultados que se traducen en la mejora de la vida de las personas. Por eso seguiremos dedicando todos nuestros esfuerzos a mejorar la salud en RD Congo y apoyando a François, Pélagie, Alvaro, Junior, Cahrles, Papy, Berthy y muchas más personas que trabajan en los proyectos, para que su sueño de llevar la prosperidad a su país se haga realidad.