Separaba a los habitantes de aquel planeta. Había un grupo que había puesto especial empeño en empezar a cavarla, en ir haciéndola más profunda. Tan profunda era, que había quien decía que para cerrarla harían falta cien años…


Ese es el tiempo que calcula el World Economic Forum  que tardará en cerrarse la brecha entre mujeres y hombres al ritmo al que avanzamos.

¿Sabías que si eres mujer y trabajas en España deberías haber dejado de trabajar el 8 de noviembre a las cinco de la tarde y no volver hasta enero para compensar la diferencia salarial con los hombres?

La violencia se puede ejercer de muchas maneras, y desde luego, esta es una de ellas.

De verdad que hay cosas que parece mentira que sigan siendo así en el mundo de hoy en día, pero para que cambien, hará falta primero cambiar las mentalidades. Otro dato: en Europa, 4 de cada 10 personas piensan que el rol más importante de la mujer es cuidar de la casa y la familia.

Las mujeres también tienen menos acceso a la educación en muchas partes del mundo, solo por eso, por ser mujeres, lo que condiciona, entre otras cosas su salud, pero no solo la de ellas, sino también la de sus criaturas. En El Salvador, la tasa de mortalidad en criaturas menores de 5 años es de 7 por cada 1000 nacidas vivas entre aquellas cuyas madres alcanzaron el nivel de bachillerato. Entre las analfabetas, alcanza el 33/1000.

Volviendo a nuestro país, hay avances para cerrar la brecha, pero como dicen las compañeras de Poletika, el gobierno “necesita mejorar”. ¿Por qué? Porque es cierto que en este año de legislatura se ha aprobado el Pacto de Estado contra la violencia de género, pero todavía no está garantizado que el gobierno vaya a destinar los recursos necesarios para hacerlo realidad: es imprescindible que se apruebe la modificación presupuestaria que garantice los primeros 200 millones de euros en 2018. Además, hay otros temas como la organización social de los cuidados o la ampliación del permiso de paternidad, donde tampoco se avanza. Y es que hay muchas formas de ejercer la violencia: no dedicar presupuesto a luchar contra ella, es una, no aprobar leyes que fomenten la equidad y el reparto justo de tareas, otra.

¡Cien años! El panorama pinta oscuro, pero también hay gente que se mueve para que la brecha se haga cada vez más pequeñita. Os dejamos dos ejemplos:

La Economía Solidaria será feminista o no será. Por eso, cada dos años, se celebra un encuentro de economía feminista, donde la economía social y solidaria tiene un papel principal. Aquí tienes las conclusiones del último encuentro.

El otro ejemplo nos llega de más lejos, de Ecuador, donde un grupo de mujeres se ha organizado para desafiar a la pobreza, el machismo y el cambio climático con huertos urbanos. Un proyecto de Agricultura Urbana Participativa en Quito, que busca reducir los altos niveles de desnutrición local y reforzar la soberanía alimentaria de los barrios más olvidados de la ciudad. “He aprendido a valorarme, a demostrarme que no soy inútil. Ya no estoy esclavizada en el hogar”, le cuenta a eldiario.es una de las protagonistas.

Ejemplos que nos animan a pensar que esta historia puede tener un final feliz, pero no solo eso, sino que habremos conseguido cerrar la brecha antes de que pasen esos larguísimos cien años, ¿por qué no?