No lo vamos a negar, en ocasiones, parece que nos gusta ponerles nombres rimbombantes y pomposos a los proyectos. Quizá pensemos que así vamos a parecer más serios y formales y en este mundo eso se lleva mucho  😉 El proyecto del que te vamos a hablar hoy, no es una excepción, nada más y nada menos lo bautizamos como “Apoyo a la Reforma del sector Salud: fortalecimiento del Instituto Nacional de Salud y de las Redes Integrales e Integradas de Salud, y participación comunitaria en salud, en El Salvador“. Pero ¿qué hay detrás de este título?

Lo primero un equipo de personas que le pone a todas las actividades mucho amor y mucho cariño, tanto en El Salvador, como en nuestro país, para conseguir el objetivo que nos marcamos al inicio, que no es otro que mejorar la salud de las y los salvadoreños haciendo más fuerte al sistema público de salud.

Lo siguiente, más personas, muchas, tantas como las 353.026 mujeres y los 317.200 hombres que verán mejorado su acceso al derecho a la salud cuando termine esta acción. Personas que tienen nombre, tienen cara, tienen multitud de historias a sus espaldas y que tienen un papel protagonista en todo esto porque precisamente una de las líneas de trabajo de este proyecto se centra en fomentar la participación social en salud.

Hoy, no te vamos a contar ninguna de esas historias, ¡ya nos gustaría poder hacerlo! Aunque sí te queremos hablar de los pasitos que va dando El Salvador para hacer realidad el derecho a la salud entre todas las personas. Pasitos que nos sentimos orgullosas de poder acompañar cada día junto al personal del Ministerio de Salud y de organizaciones como el Foro Nacional de Salud  o APROCSAL (Asociación de Promotores y Promotoras Comunales de El Salvador).

 

 

Cada vez mueren menos mujeres por causas relacionadas con el embarazo o el parto.

 

La mortalidad materna ha descendido en El Salvador de 2006 a 2016 del 65,4 al 27,4 por cada 100.000 nacidos vivos.
Una de las causas: ha funcionado el trabajo que se ha hecho para aumentar los partos atendidos por personal cualificado. Hoy en día, son el 99,9% de los registrados, siendo 8 de cada 10 en hospitales.
El Salvador se sitúa así entre los cinco países con la mortalidad materna más baja de Lationamérica.

 

La desnutrición crónica en escolares de primer grado se ha reducido entre 2007 y 2016 casi a la mitad: un 42%.

La desnutrición es un grave problema que afecta a la capacidad de aprendizaje y disminuye el rendimiento escolar. O lo que es lo mismo: Limita la capacidad de los niños y niñas para convertirse en personas adultas que puedan vivir una vida plena.

La tasa de muertes en recién nacidos también desciende.

Mientras que en 2015 murieron 1.233 niños y niñas en los primeros 27 días, en 2016 fueron 1.106.

 

Nos vamos de fin de semana con buen sabor de boca, aunque somos conscientes de que todavía queda mucho por hacer, claro, porque nos duele cada vida que se pierde, pero nos alegra ver como las cifras van mejorando. Sobre todo porque eso se traduce en que esas personas, con sus nombres, sus caras, sus vidas… están viendo como su país, con la ayuda de organizaciones como medicusmundi, hace historia cada día y se acerca cada vez más a la meta de hacer realidad el derecho a la salud para todas las personas.


Más información del proyecto en www.medicusmundi.es.


La foto que encabeza este artículo está tomada de la web del Ministerio de Salud de El Salvador.