Lunes por la mañana. Vamos de camino al cole. Mi hijo lleva hoy una camiseta blanca porque van a celebrar el Día de la Paz. Como cada mañana, las noticias suenan en la radio. La SER abre hoy con la noticia de un ataque terrorista a una mezquita en Quebec.

Por cierto, ¿sabías que casi 9 de cada 10 atentados yihadistas desde el año 2000 han sido en países de mayoría musulmana? ¿Sabías que de las 72.000 muertes que han provocado estos atentados, 63.000 se han producido también en países donde el Islam es la religión mayoritaria?

Hay muchas formas de violencia. La más visible es esta, la agresión física, brutal y sanguinaria. La que provoca víctimas cada día en países como República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Siria o Yemen. Guerras muchas veces alentadas por nuestros propios gobiernos. Y si no se lo creen todavía, escuchen Sus guerras, nuestras guerras sobre conflictos armados y su relación con España y Europa.

Fuente: Cadena Ser.
Fuente: Cadena Ser.

Nuestro país es el sexto mayor exportador de armas del mundo. Y Madrid el escenario donde cada año se celebra el Salón Internacional de Tecnologías de Seguridad Nacional, HOMSEC, la mayor feria de armamento y tecnologías de seguridad que se organiza en todo el Estado y contra la que la ciudadanía ha empezado a movilizarse lanzando la Plataforma Desarma Madrid.

Pero, al igual que afirmamos que la salud no es sólo la ausencia de enfermedad, sino un proceso dinámico que engloba tanto lo personal como lo comunitario y que está influenciado por muchos factores, la paz no es sólo la ausencia de violencia. Porque no podemos hablar de paz mientras vivamos en un sistema generador de pobreza y exclusión, donde las personas no pueden desarrollar plenamente sus derechos. Y es que en nuestros tiempos hay otra forma de violencia que se llama economía y que se plasma en el afán obsesivo por la acumulación y el acaparamiento de riqueza, que provoca que 8 hombres tengan la misma riqueza que la mitad más pobre del mundo.

Volvamos a Madrid. Otras dos noticias que escucho en la radio, llaman mi atención: En el Hospital Gregorio Marañón se ha derrumbado un techo de una habitación del área oncológica; en el 12 de Octubre, el estallido de una tubería ha provocado inundaciones, algo que no es la primera vez que sucede, según oímos. Un techo derrumbado, un pasillo inundado, no se podrían encontrar mejores metáforas para representar el deterioro de la sanidad pública, provocado por los recortes impuestos en los últimos años. Violencia contra lo público, contra lo que es de todas las personas y un sistema que habría que proteger en vez de debilitarlo porque es la mejor manera de conseguir el acceso universal a la salud.

Viajamos de nuevo muy lejos de nuestras fronteras, salimos de nuestro país saltando la valla de Melilla con mucho cuidado para no hacernos daño con las concertinas y ponemos rumbo a América, donde la intransigencia construye nuevos muros, uno físico, el que quiere separar a Estados Unidos de México y otro burocrático, el que quiere impedir la entrada a Estados Unidos de ciudadanos y ciudadanas de Libia, Sudán, Somalia, Irak, Yemén e Irán durante 90 días y a los de Siria, por tiempo indefinido. Límites a la libertad de movimiento de las personas, un derecho humano. Más violencia.

Decía hace poco Xavier Aldekoa que “ignorar lo que le ocurre a la gente, es otra forma de violencia”. Nosotros estamos aquí para contarlo. ¿Y tú? ¿Te mueves para cambiar el mundo?

 

Y una recomendación…

clubvalientes
En el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, os queremos recomendar El Club de los Valientes, de Begoña Ibarrola, un cuento infantil ilustrado por Pablo Auladell que narra la historia de Samuel, un niño que era más alto y fuerte que sus compañeros de clase y pensaba que todos los problemas se solucionaban por la fuerza. Cuando alguno se negaba a hacer lo que él quería, le amenazaba con darle un puñetazo. Muchos chicos le tenían miedo, pero Alan no…
Un relato que no te debes perder si quieres trabajar la no violencia y la valentía con los más pequeños.