Arantxa y Arkaitz, los dos estudiantes de Enfermería que están apoyando este verano el trabajo que medicusmundi NAM desarrolla en Guatemala, nos cuentan en este artículo cómo siguen acumulando aprendizajes.

Va pasando el tiempo, en Guatemala, y con él, van creciendo nuestras experiencias y aprendizajes.

Después de algo más de dos meses desde nuestra llegada y a través de estas líneas, podemos completar con más información nuestro anterior artículo. En él hablábamos de experiencias con abuelas comadronas, atención a embarazadas de noveno mes, puérperas y recién nacidos y de las características de los hogares en las comunidades.

Los hogares aquí, están dispersos a lo largo y ancho de las montañas. Cuilco cuenta con una población aproximada de 60.000 habitantes, de los cuales, sólo 2.000 viven en la cabecera (casco urbano), y el resto, está distribuido en los cerros que lo rodean. A la mayoría de viviendas, se accede por pequeños senderos, en los que en muchos casos requiere de varias horas caminando para llegar a ellas. Así pues, pensemos todo el camino que tiene que recorrer una persona enferma o embarazada para poder ser atendida en un puesto de salud. Gracias al modelo incluyente, tanto auxiliares de enfermería, como enfermeras pueden acudir a la vivienda de los pacientes y prestarles así un servicio lo más integral posible.

Pese a la lejanía del centro, estas comunidades están muy bien organizadas, tienen sus propias leyes y sus propias comisiones, éstas últimas están formadas por personas de la comunidad. Algunos ejemplos de esta organización serían COCODE (Consejo Comunitario de Desarrollo) o COCOSSAN (Consejo Comunitario Salud y Seguridad Alimentaria y Nutricional), que tienen una función activa como intermediarios entre la población y los profesionales de la salud. En la actualidad, están acompañando a las auxiliares para la realización del censo poblacional, puesto que ellos son los que mejor conocen la comunidad y su gente. En dicho censo, se recogen todas las características de las viviendas y las familias, así como su organización. Este instrumento son los cimientos para lograr una atención completa.

Dentro de las actividades que realizamos durante este mes, hemos colaborado en diferentes proyectos como las jornadas de vacunación. Éstas se realizan una vez al mes y en ellas se cita a los y las menores de edad y se aprovecha para medirles y pesarles. Con esto, se logra un control sobre todos los niños y niñas que están vacunados en la comunidad, así como la detección de desnutrición infantil. Gracias a estas jornadas, el personal de salud puede conocer qué personas son renuentes a la vacunación, visitándoles posteriormente en su domicilio. También se apoya a las familias en las que hay algún caso de desnutrición infantil con un monitoreo continuo, así como de la proporción de víveres en caso de ser necesario.

Por otro lado, estuvimos en la feria de la salud de Cuilco, en la cual estaban citados adolescentes de diferentes institutos. La finalidad de esta jornada era la de capacitar a los y las jóvenes en diferentes temas, tales como sexualidad, proyectos de futuro y derechos y deberes. Todo esto realizado de forma didáctica, en la que los jóvenes que acudieron, a través de diferentes juegos interactivos, podían intercambiar experiencias y fortalecer sus propios conocimientos.

Arkaitz Nicolás, estudiante de Enfermería de la UPNA. Guatemala.
Arkaitz durante una capacitación a abuelas comadronas.

Dentro del programa de atención integral se trabaja con terapeutas mayas, esto es fundamental para lograr una atención respetando la identidad y la cultura de todas las personas, puesto que hay algunas enfermedades que no existen en el sistema de salud que conocemos, como pueden ser el ojeado, pujo o caída de mollera. Una vez cada 3 meses, educadores/as y enfermeras, se reúnen con dichos terapeutas, con la finalidad de capacitarles sobre distintos temas. Gracias a dicha capacitación son reconocidos/as por el Ministerio de Salud. En la reunión efectuada este último mes, tuvimos la oportunidad de ver una demostración del tratamiento de las diferentes enfermedades mayas.

Para finalizar, nos gustaría hablar de la impotencia que podemos llegar a sentir en algunos casos, por ejemplo, a través del modelo, se asegura la atención a las personas con enfermedades crónicas. A pesar de realizar el seguimiento a dichos pacientes, muchas veces no se puede dar la atención necesaria, ya sea por la escasez de medicación o por la falta de conocimientos sobre la enfermedad. En una de las visitas a una embarazada de noveno mes, nos encontramos con que la madre de ésta presentaba diabetes. Gracias a que Arantxa también la padece, pudo hacerle un control de glucosa (debido a la falta de existencias, el enfermero no tenía glucómetro). Los valores de azúcar en sangre fueron bastante elevados (373 mg/dL). La mujer tomaba la medicación cuando podía acceder a ella, pero también se sumaba la falta de nociones sobre su enfermedad (dieta, ejercicio y control). Esto se generaliza a la mayoría de las personas con esta patología, pudiendo hacer únicamente por ellas, un fortalecimiento de los conocimientos sobre ésta.

Comienza la cuenta atrás para nuestro regreso. Las próximas semanas iremos a conocer el Modelo Incluyente de Salud a diferentes comunidades, en las cuales se hablan diferentes idiomas, llegando a desconocer el castellano en algunas de ellas.

Arkaitz Nikolas y Arantxa Bujanda.

Aquí tienes más fotos de Arkaitz y Arantxa en plena acción.

Si quieres saber más sobre el trabajo de medicusmundi para transformar los sistemas de salud en América Latina, visita www.saludintegralincluyente.com.