Jesús, Joaquín, Itziar, Fernando, dos Maites, Iñaki y Javier ya están disfrutando de su primera experiencia en África Subahariana. José Antonio y Pili no. Una inoportuna ciática impidió en el último momento a este matrimonio poder disfrutar de un deseado viaje con lo que finalmente han sido 8 las personas de Aragón (2) y Navarra (6) que acompañadas de Natalia Herce viajaron el pasado 30 de enero a Rwanda para conocer este país durante casi dos semanas.

PESO RUTENDERI

Calor. Es lo primero que se siente al salir del avión tras un largo vuelo. Pero tampoco mucho. El justo para olvidar el frio del que partimos. Ilusión. Lo que más traen las maletas. Y es que conocer este pequeño país situado en la zona de los Grandes Lagos africanos, en el corazón del África Subsahariana, ilusiona.

Primer Destino: Nemba. Al noroeste de Rwanda, a unos 75 km de Kigali por una carretera más que digna, y tras hora y media larga de viaje, el grupo llegó a su lugar de alojamiento previsto para los 12 días de estancia en Rwanda: un edificio perteneciente a la diócesis que gestiona la Universidad Miguel Hernández de Elche, junto al Hospital de Nemba.

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Habitaciones individuales con lavabo, armario, mesa de trabajo con su lamparita, cama con su mosquitera… Lo justo para tener una buena estancia. Los baños, en otro edificio, para poder disfrutar de la agradable temperatura ambiental cuando los necesitas y poder intercambiar con quienes cuidan las instalaciones algunas palabras aprendidas en kinyarwanda.

Los primeros días en Rwanda han servido para conocer de primera mano el trabajo que medicusmundi Navarra-Aragón-Madrid apoya en el Distrito de Gakenke, en especial en la zona de influencia del hospital de Nemba, como en el distrito de Kamony, donde las asociaciones de medicusmundi Álava y Bizkaia desarrollan sus actividades.

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Cómo ha sido la conflictiva historia de Rwanda en el último siglo, cual es la realidad socio-sanitaria del distrito de Gakenke (350.000 personas), cómo funciona el hospital de Nemba (que atiende a una población de unas 250.000 personas) y los centros de salud, cómo se cultivan de forma increíble las cientos de colinas en las que para evitar caídas colina abajo tienen que sujetarse, cómo cooperativas de ganadería, agricultura o artesanía, formadas por mujeres y algunos hombres, permiten a muchas familias salir de la pobreza y luchar contra la malnutrición y cómo ha evolucionado el papel de la mujer rwandesa desde mediados del siglo pasado hasta ahora, con grandes y significativos avances y retos similares a los que nos encontramos en España hoy en día, han sido algunas de las cosas que este grupo de personas ha podido conocer en su primera semana, además de ver cómo es la vida en las colinas ruandesas.

MERCADO

No es fácil entender y mucho menos asimilar todo lo que escuchan, ven y sienten. Cada día hay algo que sorprende. Unas niñas de 7-8 años que durante horas se unen al grupo e incansablemente una de ellas pide unos zapatos (es obligatorio ir con calzado a la escuela, pero caminar sintiendo la tierra sigue estando a la orden del día por las colinas rwandesas por falta de acceso al calzado). Un aparato de rayos X estropeado desde hace 8 meses (el único en el hospital, estando el siguiente a más de 30 km), a la espera de que el único técnico existente en Rwanda capaz de arreglarlo encuentre tiempo para hacerlo. Un almacén de alimentos para evitar y tratar la malnutrición de niñas, niños y población adulta sin apenas recursos, vacío por no haber fondos para comprar alimentos. Una Unidad de Cuidados Intensivos que encoge el corazón al verla e imaginar cómo se deben sentir las personas en ella ingresadas. Unos cerdos relucientes en una sencilla pero muy bien cuidada pocilga en medio de las colinas que permiten generar ingresos y salir de la pobreza a las y los agentes de salud de la comunidad que han creado la cooperativa de cría de cerdos. Unas mujeres que cantan y bailan para darnos la bienvenida al acercarnos a conocer cómo van a pesar y medir a sus hijas e hijos, o a conocer cómo las cooperativas que ellas han creado y dirigen, están consiguiendo que no haya casos de malnutrición en sus familias. Unos cánticos muy madrugadores que salen de la iglesia y que alegran y facilitan el despertar. Y muchas más cosas que podríamos contar, pero que dejaremos para la siguiente semana…

Porque hay tanto que ver, que sentir, que comentar… que aunque dormimos poco, no nos queda tiempo para resumir todo lo vivido.

Si quieres conocer las impresiones más personales de este viaje, puedes visitar el blog www.ibaruwa.es escrito por Javier Ruiz, uno de los miembros del grupo.

Y si quieres disfrutar de unas maravillosas fotografías y de historias personales de un neurólogo español que trabaja en el Hospital de Nemba hace muchos años, visita www.marlowfotografia.com

Seguiremos unos días más viviendo, disfrutando y contando. El país de las mil colinas aún tiene mucho que enseñarnos. Y nos quedan aún muchas ganas de aprender.

Natalia Herce, coordinadora del viaje.

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