Hoy es el Día Internacional de las Mujeres Rurales. He querido hacer un cuadro con pinceladas muy diferentes: las dadas por las mujeres rurales de aquí y las de las mujeres rurales de algunos de los lugares donde medicusmundi trabaja. Tengo la satisfacción de ver cómo a pesar de que todas debemos pintar obligatoriamente (de momento) sobre un lienzo patriarcal, encontramos nuestros colores y, cada vez más, nos procuramos las herramientas para dibujar nuestras propias historias, las que nosotras queremos para nosotras mismas.

RoseNacwola
Rose Antibuni (derecha), participa en la Asociación Nacwola, de Uganda.

Los obstáculos son más o menos comunes para todas, más agudizados donde menos recursos hay. Entre ellos, la distancia a los núcleos urbanos donde se concentran los servicios (salud, educación a partir de secundaria) y la administración. La migración del campo a la ciudad, en distintas modalidades según el lugar, pero con las mismas consecuencias: aumento de la carga  de cuidados para las mujeres que quedan en los pueblos, de trabajo en el campo, de crianza… sin servicios, sin poder conciliar maternidad, con trabajo asalariado (escaso y masculinizado) y cuidados…Acabando por tener menos criaturas de las que quieren, o muchas más por no poder decidir; dejando sus trabajos remunerados si los tenían, o sus estudios, cuando comienzan la crianza; sin posibilidades de reengancharse posteriormente al mundo laboral por la escasez de trabajo en el medio rural, estar mal pagado, imposibilidad de reciclarse… En África y América Latina se suman a éstas, las limitaciones de una pobreza mayor, de una discriminación por ser indígenas o en el caso de las mujeres de la Asociación Nacwola de Arua, Uganda, por ser seropositivas.

En un estudio1 sobre mujeres rurales, explican que es necesaria la acción colectiva e individual para construir una sociedad con unas relaciones más justas e igualitarias desde:

  • La acción política ejercida por las mujeres rurales que logran visibilizarse como agentes sociales activos para el cambio.

  • El proceso de empoderamiento que acompaña el ejercicio de la Incidencia Política y que favorece cambios en otros ámbitos de sus vidas (el familiar, el comunitario y el propio espacio dentro de sus movimientos y organizaciones sociales), lo que, a largo plazo, puede contribuir a producir cambios estructurales más profundos.

  • La apuesta por un modelo productivo distinto – más justo, sustentable, incluyente y campesino, enmarcado dentro de la soberanía alimentaria.

Encuentro un poco de todo esto en lo que me cuentan las compañeras de América Latina y África que están haciendo y que está dando sus frutos:

Desde Matagalpa, Nicaragua, Marcia Avilés Páez, Directora de ODESAR2 , socia local de medicusmundi desde 1995, me cuenta el problema que supone el rol reproductivo impuesto a las mujeres rurales adolescentes, que siguen contando con las cifras más altas de embarazos de toda América Latina, y una exorbitante cifra de abortos inseguros: 670.000 en toda América Latina. Pese a ello, ve con optimismo los avances logrados: están en mejor situación que sus madres y abuelas; el índice de analfabetismo es menor; también la tasa de fecundidad (de 4,6 a 2,4 criaturas actualmente); se han aprobado leyes que respaldan los derechos de las mujeres; las mujeres rurales se han integrado en el mundo laboral; han mejorado sus ingresos; cuentan con alimentos en sus propios patios; participan en iniciativas económicas; se integran en cooperativas; se forman, educan y mejoran su autoestima, empoderándose.

Marcia nos envía desde Nicaragua la historia de vida de Silvia Elena Astacio Maldonado, de 24 años de edad, que pasó de escuchar a los 13 años las charlas sobre educación ambiental que ODESAR impartía en su escuela, a ser elegida para capacitar a su comunidad, ser secretaria de la Junta Directiva Municipal, recibir una beca para estudiar secundaria, ser premiada con una vaca por destacar en su comunidad y pasar a ser asociada de una cooperativa, donde vende los excedentes que produce su familia, a terminar de estudiar ingeniería agrónoma, gracias a una beca y ahora realizar un diplomado en agroecología. Y todo por ser una mujer trabajadora, luchadora y que creía en un futuro mejor y que aprovechó el apoyo que encontró en ODESAR.

Marcela Velásquez Ronceros, Representante legal y Coordinadora Administrativa de Proyectos de nuestra delegación en Perú, considera que los proyectos de medicusmundi han contribuido a visibilizar a las mujeres: “Ahora se las ve, se las escucha y se las toma en cuenta; participan de modo más activo en colectivos… La mujer sigue encargándose de aspectos domésticos pero con la participación del varón, no entendiéndose esto como un “favor”. Otro aspecto importante de nuestros proyectos es el hacer incidencia política, lo cual ha llevado realmente a generar políticas públicas que permiten que la mujer sea sujeto de derecho, que reciba una mejor atención en salud, en educación, etc.”, comenta refiriéndose al Modelo de Atención Integral en Salud3.

Los proyectos de medicusmundi han contribuido a visibilizar a las mujeres rurales en Perú

También cree que hemos contribuido a disminuir el machismo, la violencia familiar y el alcoholismo, visto con cierta “normalidad” en las zonas rurales: “Ahora se está modificando la manera de aceptar esas conductas. Por supuesto no somos la única causa de estos logros, pero “empujamos el carro” en ese sentido y ponemos en manifiesto lo importante que es aprovechar la sinergia de otras intervenciones.  Todo lo mencionado responde a un proceso.  Felizmente, poco a poco vamos viendo buenos resultados”, concluye.

3 mujeres mutualistas (Large)
Tres mujeres mutualistas en Malí.

Desde la Unión Técnica de Mutualidades de Malí, Seydou Alassane Maiga, nos cuenta que en dos años (2012-14) se ha triplicado el número de mujeres rurales con cobertura sanitaria gracias a las mutuas. Aun así, representan solo el 2,77% de todas las mujeres que viven en medio rural en Malí y todavía están un punto por debajo de los hombres en este aspecto, a pesar de ser ellas el 50,58% de la población rural.

En Malí se han triplicado las mujeres rurales con cobertura sanitaria gracias a las mutuas que apoya medicusmundi

Además, las mujeres rurales están presentes en todos los niveles de decisión de la estructura de las mutuas: los comités de iniciativas, las asambleas generales, los comités de gestión y administración y los consejos de administración. Asimismo, han conseguido acceder a actividades generadoras de beneficios, dinero que pueden gestionar ellas, teniendo ahora más peso en las decisiones que se toman en el hogar.

Está claro que estamos en un proceso de cambio, de mejora, de restitución de nuestros derechos… vamos por el buen camino. Seamos optimistas, pero no aflojemos el paso, porque nos queda mucho recorrido. Así pues, como dice al acabar sus clases una profesora estupenda que he tenido: ¡Ánimo y a la tarea!

Elisa de Biurrun Bakedano
medicusmundi

1 “Las mujeres baserritarras: análisis y perspectivas de futuro desde la Soberanía Alimentaria” de Isabel de Gonzalo Aranoa y Leticia Urretabizkaia Gil. Donostia. Baserripress 2012.

2 ODESAR: Organización para el Desarrollo Económico y Social, para el Área Urbana y Rural