Se presenta un otoño caliente. Y es que en lo que queda de 2015 se celebrarán dos cumbres mundiales muy importantes tanto para los pueblos como para el planeta: A finales de septiembre, se celebrará la Asamblea General de Naciones Unidas, un encuentro que dará como resultado los nuevos objetivos globales que marcarán la agenda del desarrollo en los próximos años y que deben permitir acabar con la pobreza, la discriminación y las desigualdades. Ya en diciembre, se celebrará la cumbre del clima, una cuestión que es imprescindible abordar tanto para la salud del planeta como para la de todas las personas que habitamos en él.

Las decisiones que se tomen en estas dos reuniones ayudarán a dar forma al destino de muchas más generaciones venideras. Por tanto, es vital que estos planes sean lo más ambiciosos posible.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio llegan a su fin y, aunque se han conseguido avances, no han servido para atacar las causas que provocan la pobreza, lo que ha quedado demostrado por la crisis que vivimos desde 2008, que ha puesto ante nuestros ojos de manera cruda cómo las desigualdades han aumentado, tanto entre países, como dentro de estos.

La nueva agenda internacional estará marcada por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 17 objetivos con sus metas, el tercero de los cuales se propone “garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas”. Seguir trabajando para reducir aún más la mortalidad materna y para acabar con las muertes de menores de 5 años por causas evitables, garantizar el acceso universal a servicios de salud sexual y reproductiva o lograr la cobertura sanitaria universal son algunas de las metas prioritarias en el campo de la salud.

Miles de organizaciones de todo el mundo redoblaremos nuestros esfuerzos durante estos meses para reclamar compromisos reales y firmes de los gobiernos en la defensa de los derechos humanos de todas las personas respetando los límites de sostenibilidad del planeta.

Os iremos informando.


 

Lo que demandamos…

  • Acuerdos que pongan los derechos humanos en el centro.

  • Un plan de acción que cuente con la participación de la ciudadanía y establezca los mecanismos de financiación.

  • Coherencia de las políticas en la defensa de los derechos humanos.